La Lexicografía Hispánica ante el siglo XXI,
Balance y perspectivas
Zaragoza, 4 y 5 de noviembre de 2002
Cátedra “María Moliner”
Institución “Fernando el Católico”
Mesa Redonda: La lexicografía hispánica y las nuevas tecnologías
Paz Battaner (UPF), “La lectura electrónica de los diccionarios”1
La lectura de diccionarios es un tipo de lectura especial, responde a intereses limitados,
concretos y acuciantes. Leer un diccionario de corrido para corregirlo o para saber lo que
contiene es una tarea antinatural, muy ardua, en la que hay que luchar por mantener la
perspicacia. Algunos de los presentes en este curso lo saben bien, recuerdo ahora a la
lectora del DUE que fue Mª Josefa Canellada.
La lectura electrónica de diccionarios que aquí se plantea es diferente a estas dos; no es de
consulta, ni es lectura de corrido; sirve, desde luego, para saber lo que el diccionario
encierra y sirve para conocer mejor la lengua o las lenguas descritas en el diccionario.
Detecta lo que sus redactores han consignado en él, consciente o inconscientemente, y dado
que los redactores suelen ser personas que conocen la lengua descrita y que se mueven y
viven en ella, dejan en su redacción indicios y datos que la lectura electrónica puede
recoger y desvelar, datos que posiblemente no se han recogido por aparecer dispersos entre
el orden alfabético de los diccionarios y su microestructura, no siempre rigurosa; o datos
que sólo se advierten ocasionalmente y que la lectura electrónica de un diccionario
suministra de forma total (aquí sí que el adjetivo exhaustiva se utilizaría con precisión).
Esta lectura electrónica de unos ojos que no piensan, que no tienen preferencias ni tienen
distracciones, se puede contemplar desde tres perspectivas e intereses:
a) Lectura de ususarios de diccionarios.
Los diccionarios en cederrón o en línea, con sus posibilidades hipertextuales y de búsqueda
avanzada, son adecuados para redactores, traductores, personas que están leyendo y
produciendo textos de manera habitual.
1
Este trabajo se inscribe en el proyecto BFF2000-0834, “Las acepciones lexicográficas relacionadas con
sentidos metonímicos y metafóricos de las voces: catalogación y propuesta para futuros diccionarios”
Hace ya tiempo Nicoletta Calzolari (1988) propuso cómo utilizar un diccionario
semasiológico como un thesaurus o diccionario onomasiológico; y en esto María Moliner,
sin estas herramientas electrónicas, se adelantó enriqueciendo su diccionario con sus
catálogos onomasiológicos, tan apreciados por redactores, periodistas, traductores.
Comparemos cómo se puede enriquecer todavía más un catálogo del DUE con esta consulta
de usuarios. Comparemos el catálogo en donde aparece entusiasmo y otras voces que
utilizan ‘entusiasmo’ en sus definiciones2.
(1) Catálogo de entusiasmar (62 unidades)
*Apasionar[se], arrebatar, tener el corazón en su sitio, electrizar, embriagar[se], enardecer[se],
encender, enfervorizar[se], *exaltar[se], inflamar[se], magnetizar. Apoteosis, ardimiento,
borrachera, calor, delirio, *entusiasmo, exaltación, fervor, fogosidad, frenesí, fuego, hervor,
locura, paroxismo, rapto, vehemencia. Delirante. Apasionado, entusiasta, entusiástico, loco,
vehemente. Fan, forofo, groupie, hincha, hinchada, porra, porrista. Aplauso, ovación. ¡Ah...!, ¡bravo!, ¡estupendo!, ¡hurra!, ¡magnífico!, ¡ole...!, ¡ole con ole!, ¡soberbio!, ¡viva! Desinflarse, echar una ducha de agua fría, enfriar[se], echar un jarro de agua fría‘. *Admiración. *Afán. *Alegría. *Ánimo. *Apasionarse. *Ardor. *Exaltarse.
entusiasmo, 56 definiciones, algunas que no aparecen en el catálogo anterior, entre ellas las siguientes
entradas:
yupi! (de or. expresivo) interj. Exclamación de entusiasmo, más frecuente en el lenguaje infantil.
vitorear tr. Dar vivas u otros gritos de entusiasmo en honor de ÷alguien. *Aclamar.
levantar tempestades [o una tempestad]. Promover alguien con lo que hace o dice un
movimiento de indignación, de entusiasmo, etc.; promover disturbios.
sugestionar 1 tr. Influir en la manera de enjuiciar o percibir las cosas o cierta cosa de una
÷persona, ejerciendo sobre ella algún poder que oscurece su propio juicio (...) ¤ Atraer la
admiración de ÷alguien o despertar su entusiasmo, de modo que se le domina. Þ *Fascinar.
bullirle la sangre [en las venas] a alguien. Tener *entusiasmo o tener el brío o fogosidad propios
de la *juventud.
parrafada 1 («Echar, Soltar») f. Exposición o manifestación que se hace sin detenerse y con
entusiasmo o vehemencia.
Los ejemplos, en honor a la Cátedra que nos acoge, los suministro del DUE, pero esto
puede realizarse con casi todos los diccionarios informatizados que presenten un tipo de
programas de búsqueda algo refinados.
b) Lectura de lexicógrafos.
Los lexicógrafos tienen en la base informatizada de sus diccionarios una herramienta
eficaz, que se ha de manejar con precisión, para redactar y mejorar diccionarios.
2
Utilizo, si no se consigna lo contrario, la segunda edición del DUE 1999 en CD Rom.
-redactar a partir de corpus informatizados, con diccionarios electrónicos y con bases de
datos.
-mejorar: detectando soluciones diferentes, sopesándolas y corrigiéndolas utilizando
funciones cibernéticas.
En Haussmann (1989), el artículo de Knowles se dedica a la ayuda que la informática
proporciona a los diccionarios, aunque ya queda obsoleto, pues la perspectiva técnica ha
cambiado.
c) Lectura de lingüistas, otros estudiosos (etnógrafos, historiadores, etc.) y ,
naturalmente, metalexicógrafos.
La lectura electrónica permite el tratamiento de las definiciones y del diccionario como un
texto para analizar en él información, especialmente la no esperada, invariantes no
buscadas, intuitivas, que una vez analizadas ayuden a diseñar sistemas expertos de PLN.
Esto es lo que quiero presentarles, unos ejemplos de cuestiones lingüísticas que puedan
acercar al mejor conocimiento de la estructura del léxico, a la tipología del vocabulario, a
posibilidades nuevas de organización en la microestructura de los diccionarios; y, por
descontado, ayuden en la redacción de diccionarios, en la implementación de gramáticas
(ahora que son ‘lexicistas’), en el procesamiento de las lenguas por medios informáticos
(PLN).
¿Qué lectura es esta tercera? En un texto informatizado, todo lo formal (forma de
expresión) es susceptible de ser leído rigurosamente sin ser entendido. Esta lectura se
realiza con la vista (electrónica) de un programa informático y con la mirada (curiosa) de
un metalexicógrafo. Es una lectura que permite observar un campo de la lengua que, a
primera vista, puede presentar poca regularidad: la descripción del vocabulario; y es una
lectura además que llega a cualquier parte del diccionario, al conjunto de entradas, a las
etimologías, a las definiciones, a las marcas de uso, a las observaciones gramaticales, a las
restricciones semánticas o gramaticales, en el DUE, a los catálogos, etc. Conviene advertir
que los planteamientos de las preguntas no cambian, aunque esta lectura sí permite un rigor
en los datos extraídos, que antes era casi imposible de conseguir.
Hoy es una posibilidad, como nunca antes lo había sido, la concepción de los diccionarios
como textos completos y no como textos minúsculos albergados en celdillas. Estas celdas
que pueden ser o bien el artículo léxico o bien la definición por acepción, obligan a una
lectura aislada o muy onerosa si se quiere hacer una lectura seguida, como ya se ha
recordado. Esto es lo que hacen aún los estudiosos al perseguir las marcas de los
diccionarios antiguos (pienso en el trabajo , por ejemplo, de los que, muy amenudo, han de
concentrar la lectura en una sola letra e inducir de su análisis lo de todo el diccionario).
Hasta los diccionarios estructurados en bases de datos léxicas no se ha podido tener esta
visión global del diccionario como texto y por tanto valorar su regularidad interna.
Ahora tenemos esa oportunidad en los diccionarios en CD Rom y en algunos on line, pero
la tenemos limitada a las herramientas de consulta que proporcionan las editoriales. Para
una lectura como la que estoy planteando, necesitaremos poder acceder a las bases de datos
y conformarlas a los intereses que nos muevan para extraer toda la información y todas las
posibilidades que los diccionarios ofrecen. Hoy me atendré a lo que se puede encontrar en
los CD comercializados. Y ellos, con ciertos límites, permiten llegar a análisis de datos
mucho más escondidos que la lectura con ojos mortales; permiten llegar a detectar la
presencia en las definiciones, por ejemplo, de rasgos que apuntan a regularidades
semánticas, gramaticales, pragmáticas.
La historia de este tipo de lectura total de los diccionarios en soporte informático tiene tres
momentos ya en el tiempo3:
-El primero responde a la metáfora de Alain Rey (1977), el léxico y el diccionario como
“image et modèle”. Se ha podido detectar, con búsquedas ingeniosas, por ejemplo, qué
concepción de la ciencia subyace en las decenas de miles de entradas del Merrian Webster
Pocket Dictionary (Simmons 1973, Amsler 1980, White 1983). Este uso se ha hecho
principalmente desde intereses antropológicos y etnográficos.
Como respuesta a una invitación sobre norma entendida ampliamente, busqué el rasgo
de debido, -a (adj.), filtrándolo del debido a causal, y encontré muchos sustantivos y
adjetivos (y hasta verbos) que ponían de manifiesto la dependencia de la norma social o
de conocimiento del mundo en la buena comprensión de las voces, y observé que este
rasgo debido aparece dentro de las definiciones en alternancia sinonímica con
adecuado, justo, natural, común. El uso de estos adjetivos en los textos de las
definiciones no resulta equivalente y su detección y estudio deja ver una relación de
valores muy escondidos que, como siempre, las palabras atesoran. Se ha buscado, en
lecturas convencionales rasgos de ideología en los diccionarios, de presencia de la
primera persona de plural, de rasgos deícticos, etc. Poder perseguir el uso del
significado del adjetivo natural en un diccionario, delimitar qué se considera natural,
puede ser muy interesante para los estudiosos de las civilizaciones y culturas. Y hasta
para entender el propio diccionario, vean
(2)
aberrante adj. Se aplica a aquello que se aparta de lo natural o normal: ‘Un comportamiento
aberrante’.
advertir Se emplea en primera persona para decirle a alguien una ↘cosa que está o se supone en
contradicción con lo que parece natural o con lo que esa persona cree: ‘Te advierto que si no me
dan ese empleo me quedaré tan tranquilo. Te advierto que no soy yo quien se va a beneficiar de
que hagas ese trabajo’. Participar.
argüir 1 tr. Deducir una ↘cosa como consecuencia natural de otra.
Este ejemplo resulta peligroso por el carácter polisémico del adjetivo natural; pero es
indicativo de todo lo que encierra un diccionario como concepción del momento y de
las gentes que lo redactan.
Otro ejemplo es encontrar explícitamente cómo se acepta el significado difuso de las voces.
Hay muchas voces que no se rigen por las normas del juego de las siete y media, en el que
hay que ser finito, acertar, pues te pasas o no llegas, sino que por el contrario, en los
diccionarios se presentan voces que en la misma acepción se definen positiva y
negativamente. Esta vez el ejemplo es del DRAE.
(3)
descuidar tr. No cuidar de alguien o de algo, o no atenderlo con la diligencia debida. (1ª acepción en
DRAE 2002)
tr || 4. No cuidar de las personas o de las cosas, o no atenderlas con la diligencia debida. (4ª
acepción en DRAE 1992 ).
Esta lectura, digo, fue la primera y se ha utilizado principalmente en USA.
-El segundo momento ha sido el de poder transformar los diccionarios convencionales en
diccionarios máquina para poder procesar una lengua. Los trabajos del proyecto Acquilex
(1989), de Fontenelle (1992), Calzolari (1991), Boguraev y Briscoe (1989) responden a esta
3
Un panorama histórico de esta metodología se encuentra en Evens (1988) y en Fontenelle (2002).
línea. Línea que se ha ido diluyendo en el trabajo del Procesamiento de las lenguas (PLN),
la piedra filosofal que hoy se busca incansablemente, que vuelve a apuntar en los trabajos a
que está incitando la concepción generativa del léxico de Pustejovsky (1995), en el sentido
de establecer matrices léxicas en las que se inscriban argumentos, eventos y qualia.
Veamos cómo sería la persecución de la marca de quale funcional en el DUE.
(4)
‘que sirve’ , quale de función, en 722 definiciones:
abecedario 2 Cualquier conjunto de signos que sirve para comunicarse
abrigo 1 m. Prenda que sirve para *abrigar. Particularmente, prenda de vestir que se pone en
invierno sobre el resto de la ropa para ir a la calle.
Habría que buscar otras expresiones posibles, como 'para + infinitivo', 'que se emplea', que
se usa', 'que se utiliza', 'que sirve', 'aplicad* en', etc. Observando exclusivamente la
expresión 'que sirve', resalta en la ventana izquierda de CD Rom del DUE, 2ª edición, la
presencia de 156 empleos nombres/adjetivos terminados en -or que presentan esta
expresión:
(5)
cortador,-a 1 adj. y n. Se aplica a lo que corta o sirve para cortar: ‘Una máquina cortadora de
jamón’. n. Particularmente, persona que corta prendas de vestido o *calzado.
reductor, -a 1 adj. Que reduce o sirve para reducir.
2 adj. y n. m. Quím. Se aplica a las sustancias que se emplean o son aptas para reducir. Aldehído.
refrigerador, -a 1 adj. Se aplica a lo que refrigera o sirve para refrigerar.
2 (en C. Rica, Ec., Perú se usa también en f.) m. Aparato o instalación para mantener en su interior
cosas a baja temperatura: ‘Un refrigerador eléctrico. Una refrigeradora eléctrica’.
regenerador, -a adj. y n. m. Se aplica a lo que regenera o sirve para regenerar: ‘Un regenerador del
cabello’.
regulador,-a 1 adj. Se aplica a lo que regula.
2 m. Cualquier dispositivo que sirve para *regular, por ejemplo un mecanismo.
Precisamente, este valor semántico del sufijo –dor no se ha considerado ni en Lang
(1990:189)('máquina, aparato'), ni en Miranda (1994:138) ('máquina, aparato'), ni en
Almela (1999:110) ('objeto, lugar'). Laca 1993 estudia su carácter de no orientado,
frente al orientado de -nte. Los derivados con -dor:
"incorporan prototípicamente sujetos que corresponden a instancias causales de
procesos agentivos controlados por humanos, en particular de procesos transitivos en los
que la oposición de los roles polares de AGENTE y PACIENTE se muestra con mayor
claridad y asignan a estos sujetos predicaciones genéricas que constituyen hábitos
(comportamientos controlados) o funciones" (Laca en Varela 1993: 201-202)
Raines (1999) dice de este sufijo que con sustantivos no animados predica aquello que
produce el efecto expresado en el verbo base o la realización concreta de una acción "y
parece sustituir frases relativas" (Raines 1999: 4601) que posteriormente glosa como "que
V". Sinclair (Sinclair et al. 1991:49 y 129), más cercano al estudio hecho con corpus para
su diccionario, glosa: objeto “that can perform”, “that you use”, para –er y –or en inglés. La
glosa de María Moliner (“que V o sirve para V”) introduce también en el sufijo un
significado potencial, no en acto como en la glosa "x que V" (que sí que es propia del sufijo
-nte); este rasgo de modalidad no figura, en una búsqueda rápida, más que en Sinclair.
Ahora habría que confrontar otros diccionarios para ver si se ha considerado de una manera
tan regular esta significación del sufijo –dor que detecta este tipo de lectura en el DUE; 156
empleos en María Moliner tienen su peso. Hace falta poco, y esta puede ser otra prueba de
la precisión de esta definición, para poder incluir en este tipo de definición las extensiones
y excepciones de comedor, cenador, vestidor, que en la formación de palabras siempre se
habían considerado como anomalías de la significación del sufijo. La lectura electrónica
señala un componente potencial a la agentividad del sufijo -dor.
Sólo pretendo ahora sugerir que con este tipo de lectura se pueden recoger bastantes de
los qualia sobresalientes en muchos sustantivos, qualia que en la lexicografía
tradicional se muestran espontáneamente, y de los que surgen tanto la polisemia
regular, objeto del estudio de Pustejovsky (Pustejovsky 1995), como otros sentidos
figurados. Es pues una lectura que puede contribuir a la descripción 'generativa' del
léxico y a la lexicografía computacional, y que se detecta (se lee electrónicamente) en
las definiciones de los diccionarios convencionales informatizados.
-El tercer momento de esta lectura electrónica puede ser visto como el más abierto y
gratuito, el que se limita a preguntas sobre el conocimiento de la lengua y busca la
información lingüística que se esconde en diccionarios redactados convencionalmente, que
suelen abrigar una riqueza de datos inmensa, que responden a intuiciones variadas que han
quedado sepultadas en la lectura salteada e interesada para la que los diccionarios están
hechos: responder lo más concretamente posible a las preguntas de sus usuarios. Son los
estudios de Chaffin y Hermann (1984, 1987, 1988) o Chodorow et al. (1985), los dirigidos
por Martha Evens (1988), entre otros.
No estoy hablando de lecturas de diccionarios nuevos, ya hechos con herramientas
computerizadas: corpus, bases de datos con fichas muy elaboradas, atención cuidadosa a la
sintaxis de la voz descrita y mucha regularidad buscada. No, estoy hablando de los
diccionarios hechos con medios todavía artesanales, o con medios informáticos que aún
permiten a los redactores bastante espontaneidad, en los que no hay demasiadas plantillas
de redacción. Hay que tener en cuenta que la variedad de información de los diccionarios
se coarta con la exigencia de demasiada regularidad.
Sería apropiado recordar aquí lo que la autora del DUE pensaba, hace cincuenta años casi,
de la regularidad dentro del diccionario. María Moliner denuncia y, a la vez, cree acatar
voluntariamente en su diccionario la regularidad con un grado alto de exigencia; y califica
de virtuosismo o preciosismo esta regularidad, consciente de lo artificial que resulta.
Oigámosla en la Presentación de 1966 al hablar de su sistema ascensional de definición:
...las cosas no son tan sencillas como la simplicidad del esquema trazado
puede hacer creer [habla de la utilización de fórmulas de definición
preestablecidas]. Aun antes de llegar a las cumbres supremas se
encuentran palabras (“circunstancia, cualidad[...]) cuya definición para
huir a la vez del círculo vicioso, del lenguaje metafísico y de un
intrincamiento de palabras, se hace de tal dificultad que tienta
apremiantemente a sacrificar el rigor sistemático a la sencillez; el
conservar a rajatabla ese rigor [,] aun en tales casos [,] puede tildarse de
virtuosismo o preciosismo superfluo; pero de tales superfluidades,
brindadas a la uniformidad, están plagados los diccionarios: el que redacta
la descripción de “silla” con pelos y señales; el que repite infinitas veces la
misma fórmula de definición para los adverbios en “mente”, no puede
tener la pretensión de que ninguna persona le agradezca el trabajo que se
ha tomado por el provecho informativo que ella misma obtenga de ese
trabajo. (DUE 1ª ed., Presentación: XVIII)
En su caso, continúa después de las disquisiciones sobre las jerarquías del cono léxico,
aceptando las servidumbres del rigor:
Y en el caso presente quizás vale la pena de exponerse a semejante crítica
el sostenimiento de un sistema por primera vez puesto a prueba. (DUE 1ª,
Presentación: XVIII)
Efectivamente, ejemplos de esta regularidad novedosa son las jerarquías taxonómicas
del léxico con que trabaja. Pero el diccionario de Martía Moliner es una muestra
evidente de variedad y de riqueza de información no regularizada y, de aquí, que sirva
para encontrar en él rasgos, relaciones, matices pragmáticos que desbordan el
exagerado preciosismo que ella teme arrostrar con la estructura jerárquica de definición
del cono léxico.
La lectura informática deja ver lo que es regular y lo que, sin querer escapa a esa
regularidad. Por ejemplo, la extresión "Lo que" en el DUE a la que su autora le encomienda
los valores de cosa, objeto, ente, ser, y que representan algunos de los vértices más altos del
cono léxico no siempre está utilizado en este sentido, hay otros "Lo que". Lástima que con
dificultad, en el CD Rom de la segunda edición se logra filtrar el término genérico de las
definiciones: el caso de ‘Lo que’ escrito con ele mayúscula, mezclado con ‘lo que’ escrito
con minúscula, especialmente de los ejemplos, en los que aparece por doquier. La segunda
edición también ha reformulado muchos de ellos. La expresión "Lo que" se utiliza como
género próximo en algunas primeras acepciones, lo que la autora anuncia en la Presentación
de 1966, y también en otras acepciones secundarias o subacepciones, en casos de polisemia
regular; por ejemplo, en los 'efectos' de las 'acciones' correspondientes o en sentidos
figurados por trasposición a un dominio abstracto:
(6)
a) Primeras acepciones
el más allá. Lo que espera al *alma después de la *muerte. (1ª ed.,=)
apariencia 1 (sing. o pl.) f. Lo que una cosa muestra exteriormente, generalmente admitiendo la
posibilidad de que no corresponda a la realidad: ‘No hay que fiarse de las apariencias’. (1ª ed.,=)
exceso 1 m. Lo que sobra en una cosa. Excedente, sobra, sobrante. Diferencia en más de una
cosa respecto de otra: ‘Si hay más de dos metros, corta el exceso’. (1ª ed.,=)
fenómeno 1 m. Fil. Lo que aparece o se manifiesta, valorado de distinta forma según las escuelas
filosóficas. *Apariencia. (1ª ed.,Lo que de las cosas puede percibirse por los sentidos.)
b) Segundas acepciones de sustantivos relacionales
antesala 2 Lo que precede inmediatamente a una cosa o es el principio de ella: ‘Aquel acto fue la
antesala de la campaña electoral’. (1ª ed.,=)
asunto 2 m. [...] Lo que se representa en una obra de pintura o escultura: ‘El asunto del cuadro
de las Lanzas’. (1ª ed.,=)
c) Sustantivos deverbales
alimento 4 Lo que una cosa no orgánica consume para sostenerse o desarrollarse: ‘El alimento de
la caldera. Sirvió de alimento a las llamas’. (1ª ed.,=)
canto 1 m. Nombre genérico de la actividad o del arte de cantar: ‘Se dedica al canto’. Acción de
cantar una cosa determinada: ‘Durante el canto del himno’. Lo que se canta: ‘Se oían unos
cantos tristes’. (1ª ed. , Cosa que se canta)
captura f. Acción de capturar. Lo que se ha capturado, sobre todo en la caza. (1ª ed., se suprime
toda la subacepción)
brindis 2 Lo que se dice al brindar. (1ª ed.,=)
cena 2 Lo que se toma para cenar: ‘Toma una cena ligera’. (1ª ed.,=)’.
consumición 2 Lo que se consume en un bar, discoteca, etc.: ‘Cuesta mil pesetas la entrada con
consumición’. (1ª ed.,, 2 Conjunto de cosas que se consumen en un bar, restaurante, etc.: ‘Cuesta cien
pesetas la entrada y consumición’.)
Es pues un indicio lingüístico, detectado por la lectura electrónica, la utilización de la
misma expresión en dos tipos de definiciones diferentes, la primera de significado muy alto
en el cono léxico y la segunda para extensiones de significado de sustantivos cuyo rasgo
común dependería del evento.
Aún sin ayuda de profesionales informáticos se puede obtener una lectura muy rica de los
diccionarios informatizados. Rica pero limitada, porque los CD Rom vienen con programas
de consulta fijados y las editoriales dejan ver lo que les conviene o lo que creen que
conviene; pero no nos ofrecen todas las posibilidades, porque sus bases de datos no están
diseñadas para estas consultas. Fácilmente un investigador puede acondicionarlas a sus
necesidades o a sus pesquisas, sean semánticas, gramaticales o pragmáticas.
Se pueden detectar cuestiones semánticas en búsquedas que hagan coincidir formas de
expresión con rasgos semánticos, qualia, implicaturas, extensiones, atributos que permiten
la metaforización, sentidos figurados, grados semánticos, taxonomías, etc. Las implicaturas
semánticas, por ejemplo, se manifiestan algunas veces con modalidad obligativa:
(7)
DRAE 1992
descaminar 1. tr. Sacar o apartar a alguien del camino que debe seguir, o hacer de modo que yerre. Ú. t.
c. prnl.
Desvencijar 1. tr. Aflojar, desunir, desconcertar las partes de una cosa que estaban y debían estar
unidas. Ú. t. c. prnl.
Se llegan a detectar cuestiones gramaticales con búsquedas de voces que presenten rasgos
morfológicos comunes, como descripción de afijos, o rasgos semánticos que se manifiestan
en la sintaxis como en los sustantivos no contables, la cuantificación, la intransitividad,
modos de acción, telicidad, etc.
La cuantificación implícita de ciertos sustantivos, por ejemplo, queda a veces reflejada en
el uso del adjetivo debido, -a en las definiciones o en los ejemplos:
(8)
DUE 1966
antelación. «Anticipación». Cierto espacio de tiempo que media entre una cosa u otra consabida o
que se expresa, que ocurre después. Se construye con la preposición «con» (o, en su caso,
«sin») y sin artículo, a menos que vaya acompañado de un adjetivo como «debida,
acostumbrada», etc.; muchas veces se determina con alguna expresión la cantidad de
tiempo: ‘La celebración de los ejercicios se comunicará a los interesados con antelación
[con la debida antelación, con la antelación debida, con cinco días de antelación]. Su
secretario llegará con antelación para preparar la entrevista’. 4
DUE 1999
antelación. f. Cierto espacio de tiempo que media entre una cosa u otra consabida o que se expresa,
que ocurre después.
La modificación de la segunda edición pierde este rasgo cuantitativo que la autora del
diccionario supo ver en antelación. Un rasgo más de cómo la variedad en la información es
riqueza en un diccionario (aunque al mismo tiempo genera incoherencia y desorden).
Siguiendo con el mismo ejemplo, debido,-a define y acompaña a sustantivos no contables,
en general a voces sincategoremáticas, a los que, en la definición lexicográfica, sirve de
cuantificador y de referencia a una norma variable, diversa y cambiante:
(9)
prematuro, -a. 1 Se dice de lo que ocurre antes del tiempo debido o conveniente, o que no está
suficientemente maduro...
proporcionado, -a. 1 Tal que sus dimensiones guardan proporción armónica o conveniente. («a»).
Se aplica a lo que está en la proporción debida, que no es demasiado grande o demasiado pequeño
en relación con la cosa que se expresa: ‘Gastos proporcionados a los ingresos’.
Llama la atención el que todas los sustantivos recogidos sean continuos, no contables, en las
acepciones en que se encuentra el adjetivo que vamos persiguiendo5.
Si bien los diccionarios analizados no establecen el significado de debido, -a como ‘que
cumple las normas en el grado establecido’, se encuentra así utilizado en los textos de muchas
definiciones. Son las definiciones de María Moliner en que debido alterna con ‘necesario,
conveniente u obligado’.
4
El subrayado es nuestro.
La lista de sustantivos con los que aparece este adjetivo es muy numerosa en DUE: conjunto disposición,
agua, seriedad, respeto 7, consideración 2, obediencia, orden, sitio, forma, tamaño, importancia, camino,
proporción 2, relación, posición 4, punto de cocción, grado, tono 3, conducta, vertical, cuidado 3, atención,
conducta, lugar, importancia, miramiento, continuidad, compostura, punto, momento, tiempo, obediencia,
disciplina, cortesía , tiempo, estado o sazón, manera, sitio, grueso y forma (3), cantidad, límite (2), cuidado,
interés, , límite, sitio, posición, forma, posición, tiempo (2), servicio, proporción, grado, caso (2),
consideración, relación, momento, lugar, posición, orden, resultado, tono, importancia, camino, disciplina.
5
El problema lexicográfico que vamos analizando es que, dado que son sustantivos continuos
los que aparecen en las definiciones acompañados de debido, -a ( y por lo tanto cuantificados
sin precisión) han de ir con determinante y un complemento para no resultar equívocos. Ej.
prematuro: a) antes de tiempo, b) *antes del tiempo, c) antes del tiempo debido. Esta última
formulación es la más precisa.
Por eso, al analizar este adjetivo en el discurso lexicográfico, encontramos esta fluctuación
polar en nociones continuas, como por ejemplo las espaciales que se sitúan con respecto a un
punto referencial del espacio (distancia, camino, límite), en nociones temporales (momento,
continuidad), en otro tipo de dimensiones ( grueso, forma, cantidad, grado) y en voces que
significan valores sociales (respeto, esmero, prestigio, perfección, atención, asistencia, etc.);
por cuanto son cuantificables respecto a normas variables que exigen en el discurso
lexicográfico una determinación expresada con el adjetivo debido, -a.
(10)
tarde. (adverbio). Después de lo acostumbrado, conveniente, debido o deseado: ‘Él suele comer
tarde. Llega muchas veces tarde a la oficina’.(DUE 1966 y 1999)
Y esto último ya linda con la pragmática lingüística, que con alguna mayor dificultad, por
la falta de análisis explícito y por la falta de convenciones, se puede estudiar utilizando
herramientas de búsqueda en un diccionario informatizado. La información pragmática de
las voces descritas en un diccionario tradicional, es decir, el significado que depende de la
condición o las condiciones de uso, es más difícil de encontrar, pero se logra. Por ejemplo,
a través de la expresión 'una persona' se encuentran explicaciones pragmáticas introducidas
en las definiciones
(11)
meón 1 (vulg.) adj. y n. Se aplica a la persona que *orina mucho; particularmente, a los niños que
lo hacen, por ser muy pequeños, por estar mal acostumbrados, etc., en sus ropas o fuera del sitio
debido.
machote 3 (inf.) adj. y n. Referido especialmente a chicos, se aplica a los que son valientes o se
portan como es debido.
Una búsqueda de 'situaciones' o 'circunstancias' en que las voces se usan, se logra aún mejor
con la búsqueda 'una persona...otra', pues la anterior puede confundirse con 'contorno'
sintáctico o semántico:
(12)
apéndice 3 (inf.) Con respecto a una persona, otra que la *acompaña o la sigue por obligación o
por gusto. Satélite.
Ángel bueno.. 2 Con respecto a una persona, otra que está siempre dispuesta a ayudarla y sacarla
de apuros.
Las deficiencias o dificultades de búsqueda suelen explicarse porque la ficha de la base de
datos no está diseñada para estos fines. En el caso en que la ficha se pudiera mejorar, tan
sólo con hacer más campos, las posibilidades de búsqueda y de descubrimiento se podrían
aumentar. La lectura sería más fina. Por ejemplo, aislar el término genérico y la parte
diferencial específica, o bien aislar la restricción combinatoria que los diccionarios
proponen, ofrecería un vocabulario limitado a algunas áreas conceptuales que hoy se
pueden hallar con mucha ganga o ruido. En el DUE ya hay filtros para leer sólo ejemplos,
etimología, etc. En los diccionarios que presentan subacepciones, la ficha de la base de
datos tendría que respetar la jerarquía y dejar ver la deriva, lo que permitiría asegurar o no
la huella sintáctica que heredan las acepciones figuradas o extensivas o la polisemia regular
por metonimia. El estudio actual de nuestro grupo Infolex (UPF) se centra en problemas del
artículo lexicográfico, orden de acepciones, determinación de primera acepción, cómo
mejorar el tratamiento del sentido figurado en los diccionarios, que desde luego no se logra
sólo con la suspensión de la marca; asuntos que surgen en la lexicografía sin base histórica
y para los que la lectura electrónica de la misma información contenida en diccionarios
aporta muchos datos.
La lectura electrónica se realiza con una máquina incapaz de entender, pero da resultados
explicativos cuando hay actitud inquisidora en el amo de la máquina. Muchas veces pienso
qué hubiera logrado María Moliner con un pequeño ordenador portátil de hoy.
Zaragoza, 4 de noviembre, 2002.
Referencias bibliográficas:
ALBERTO MIRANDA, J. (1994) La formación de palabras en español, Salamanca, Ed.
Colegio de España.
ALMELA PÉREZ, R.(1999) Procedimientos de formación de palabras en español,
Barcelona, Ariel.
AMSLER, R. A. y J. S. WHITE (1979) Development of a Computational Methodology for
Deriving Natural Language Semantic Structures via Analysis of Machine-Readable
Dictionaries, NSF Technical Report MC77-01315.
BOGURAEV, B y E. BRISCOE (eds.) (1989) Computational Lexicography for natural
Language Processing, Londres, Longman.
CALZOLARI, N. (1988) "The dictionary and the thesaurus can be combined" en M.W.
Evens (ed.), 1988, pp. 75-96.
CALZOLARI, N (1991) "Lexical Databases and Textual Corpora: Perspectives of
Integration for a Lexical Knowledge-Base" en U. Zernik (ed.) Lexical Adquisition
Exploiting On-Line Resources to Build a Lexicon, Hillsdale, N.J., Lawrence Erlbaum
Associates, pp. 191-208.
CHAFFIN, R. y D. J. HERMANN (1984) "The Similarity and diversity of Semantic
Relations", Memory and Cognition (12), pp. 134-141.
CHAFFIN, R. y D. J. HERMANN (1987) "Relations Element Theory: A New Account of
the Representation and Processing of Semantic Relations" en D. Gorfein y R. Hoffman
(eds.), Learning and Memory: The Ebbinghaus Centennial Conference, Hillsdale, NJ,
Erlbaum, pp.
CHAFFIN, R. y D. J. HERMANN (1988) "The nature of semantic relations: a comparison
of two approaches" en M.W. Evens (ed.), pp. 289-234.
CHODOROW . M; R. BIRD y G. HEIDORN (1985) "Extracting Semantic Hierarchies fom
a Large On-line Dictionary", Proceedings of the 23th Annual Meeting of the ACI,
chicago, pp. 299-304.
EVENS, M. W. (ed.) (1988) Relational models of the lexicon , Cambridge, C.U.P.
FONTENELLE, T. (2002) "Lexical Knowlwdge and Natural Language Processing" en M.
H. Correard (ed.) Lexicography and Natural Language Processing, A Festschrift in
Honour of B.T.S. Atkins, Gotemburgo, Euralex 2000, pp. 216-229.
(1992),
KNOWLES, F. E. (1989) “The computer in Lexicography” en F. J. Hausmann
Wörterbücher ein internationales Handbuch zur Lexikographie, Berlin, Walter de
Gruyter, pp. 1645-1672.
LACA, B (1993) "Las nominalizaciones orientadas" en S. Varela (e.) La formación de
palabras, Madrid, Taurus, pp.180-205.
LANG, M. (1990) Formación de palabras en español, morfología derivativa productiva en
el léxico moderno, Madrid, Cátedra.
PUSTEJOVSKY, J. (1995) The Generative Lexicon, Cambridge, Mass., MIT Press.
RAINER, F. (1999) "La derivación adjetival" en I. Bosque y V. Demonte (eds.) Gramática
Descriptiva de la Lengua Española, Madrid, Espasa, pp. 4595-4643.
REY, A. (1977) Le lexique: images et modèles. Du dictionnaire à la lexicologie, Paris,
1977.
SIMMONS, R.F. (1973) "Semantic networks: Their Computation and Use for
Understanding English Sentences" en R. Schank y K. Colby (eds.) Computer Models of
Thought and Language, San Francisco, W.H. Freeman, pp. 63-113.
SINCLAIR, J. (ed.) (1991) Word Formation, Londres, Harper Collins
WHITE, J. S. (1983) "An ethnosemantic Approach to a Dictionary Taxonomy", 1983
Workshop on Macline Readable Dictionaries, SRI Interntional, April 1983.
Diccionarios
[DRAE CD-Rom] Real Academia Española, Diccionario de la Lengua Española, 21ª
edición, Madrid, Espasa Calpe, 1995.
[DUE CDRom 1996] María Moliner, Diccionario de Uso del Español, 1ª edición, Madrid,
Gredos, 1966.
[DUE CDRom 2001] María Moliner, Diccionario de Uso del Español, 2ª edición, Madrid,
Gredos, 1998.
© Copyright 2026 Paperzz