La marca figurado como marca de uso Paz Battaner Universitat Pompeu Fabra 1. Cuestión abierta sobre la marca figurado en lexicografía general Abierta la discusión sobre la propiedad de la marca figurado en los diccionarios generales y de aprendizaje, tanto en las últimas reuniones de Euralex como en publicaciones de semántica léxica,1 nos proponemos revisar la necesidad de un tratamiento más explicativo. Partimos aquí de una concepción de la teoría léxica de los fenómenos de sentido figurado de los sustantivos, y de su reflejo en los diccionarios monolingües generales, como marca de uso, de uso en el sentido de María Moliner, de ayuda al usuario. Empezaré revisando someramente cómo la última lexicografía ha abordado la conveniencia y la dificultad que representa la introducción de esta marca en los diccionarios de aprendizaje. Sabemos hoy que estos diccionarios, elaborados para la lengua inglesa desde los años treinta del siglo xx, son el modelo con el que la lexicografía general ha comenzado un proceso de cambio y de progreso. El cambio responde a dos orientaciones diferentes en la lexicografía monolingüe: - Los diccionarios de aprendizaje buscan facilitar la consulta a los usuarios no competentes, en este caso, en la lengua española. Ha parecido más fácil que el estudiante encuentre todas las acepciones bajo la misma presentación, sin tener que distinguir las relaciones que se dan entre la acepciones de una voz polisémica, como era exigido cuando una acepción venía marcada por la advertencia de figurado. - Los diccionarios generales ofrecen ahora las voces desde el punto de vista sincrónico, prescindiendo a menudo de las etimologías. Desde este punto de vista antidiacrónico, se ha interpretado la marca fig. antepuesta a la definición. Y lo que era evidente hasta la última edición de la Academia (DRAE 1992), cuando fig. se anteponía a la definición de algunos compuestos populares, como meapilas o tiralevitas (Hoyos 1996-97). Estas dos orientaciones van convergiendo, pues los diccionarios generales también incorporan un segundo objetivo, tomado de los diccionarios de aprendizaje. No sólo se presentan como diccionarios pensados para la comprensión (descodificación), sino que pretenden ayudar en la producción (codificación). Para alcanzar este objetivo, la 1 Alsina-DeCesaris (1998), Battaner-DeCesaris (2002), Csábi (2002), Gibbs (1994), Goatley (1998),Van der Meer (1996, 1997, 1999, 2000), Nimb y Sanford Pedersen (2000), Veisbergs (2000). 39 Paz Battaner información semántica y levemente gramatical de los diccionarios tradicionales tiene que verse reforzada y, entre otras incorporaciones, parece que puede ser razonable la disponibilidad de ciertas acepciones a figurar en contextos que ofrezcan el sentido figurado, o a poder ser usadas en sentido figurado. Creo que semántica y gramática van felizmente juntas hoy y todo fenómeno semántico como el de la metáfora o sentido figurado, obliga a rastrear un componente gramatical también. 2. Revisión de utilización de la marca en los diccionarios hoy La selección de vocabulario en los diccionarios de aprendizaje, que este tipo de obras exige, ha cuestionado principalmente la utilización de ciertas marcas. El número de entradas restringido, la atención por la lengua oral y la comunicación, la introducción de más información gramatical, rasgos todos del diccionario de aprendizaje, comportan por una parte abandonar la inclusión de voces que tuvieran que ir acompañadas de las marcas de anticuado, desusado, poco usado (excelentemente estudiadas en del Barrio y Torner 1994-95), y, por otra, introducir en los artículos de las voces seleccionadas mucha más información sintáctica y pragmática. Este tratamiento, propio de la lexicografía de aprendizaje, se ha transferido a los diccionarios monolingües, sin una auténtica discusión. Los últimos diccionarios del español de orientación pedagógica, Salamanca 1996, Clave 1997, DIPELE-Vox 1997, no utilizan la marca fig.2 La razón dada o eludida es que esta decisión se toma en nombre de la sincronía bajo la que se redactan, siguiendo probablemente la desaparición de esta marca en los diccionarios del inglés (COBUILD 1987 y 1995, CIDE 1995, LDCE 1995, OALED 1995). Hay diccionarios, sin embargo de estas características que sí que la utilizan (SPEARS 1998),3 entre los que destaca el NODE 1998, Le Petit Robert4 y el DFRA 1999. Los últimos diccionarios generales monolingües de la lengua española, utilizan la marca fig. en las siguientes circunstancias: a) aparece antes de la definición de una acepción a la manera tradicional (GDUEA 2001); b) aparece cuando no recibe acepción propia, bien después de la definición y como una alternativa posible en algunas acepciones, sin explicitación de un nuevo sentido: U. t. en sent. fig. (DRAE 2001); bien antes de los ejemplos o las citas del diccionario: Tb fig (DEA 1999), o bien como un comentario al ejemplo que lo presenta: (fig.) (Lema 2001); c) desaparece totalmente en los diccionarios que se presentan como pedagógicos (Clave 1997, Salamanca 1996) o en un diccionario de tipo general, pero restringido 2 Tras el análisis de Hoyos (1996-97) el más explícito de estos diccionarios es Clave 1996. «Figurative on indicates which numbered sense a figurative word or expression is based on». 4 «FIG. figuré: sens issu d’une image (valeur abstraite correspondant à un sens concret)». «MÉTAPH. Métaphore (PAR MÉTAPH: par métaphore, comparaison implicite intermédiaire entre le propre et le figuré); métaphorique. Ne pas confondre avec COMPAR». «COMPAR. 1º Comparaison (PAR COMPAR: par comparaison avec ce qui précède, lorsque cette comparaison est explicite [emploi de comme, tel]; 2º comparatif». 3 40 La marca figurado como marca de uso en su nomenclatura, como el DEUM 1997. De cualquier manera su aplicación ha cambiado radicalmente, pues acepciones que venían marcadas no vienen y la marca se restringe a los sentidos figurados que se juzgan no generalizados. El DRAE ha pasado de más de 17. 000 empleos de esta marca antepuestos a la definición en la 21ª edición, la de 1992, a 295 en la 22ª edición de 2001, y ello, como hemos dicho, en tanto que información de uso posible en ciertas acepciones, siempre pospuesto a la definición y sin aclaración de la dirección semántica del uso figurado posible. Luego se puede decir que, cuando aparece, figurado es tratado como marca de uso, de forma muy restringida (Garriga 1997 para la utilización general de marcas en lexicografía). 3. Revisión de la bibliografía metalexicográfica, española y extranjera La bibliografía metalexicográfica al respecto mantiene las dos posiciones, pero no de forma equilibrada. Gorcy (1989), en la enciclopedia de Lexicografía, se inclina por la supresión de ella en los diccionarios generales, y esta es la posición que inclina el plato de la balanza. La metalexicografía española, centrada en el exclusivo mundo de la tradición académica, quiere romper con el aire histórico que los DRAE arrastran y los estudios que genera se argumenta el peso histórico que esa marca comporta; con lo que se coincide en bloque con la decisión de suprimirla drásticamente. La Revista de Lexicografía ha acogido en dos números sucesivos artículos sobre este tema. El trabajo de revisión de Hoyos (1999-2000),5 que se mueve exclusivamente entre trabajos lexicográficos, y el de González Pérez (2000-2001),6 que busca en la Semántica de Trujillo y en el trabajo sobre polisemia de Muñoz Núñez (1999), razones para su toma de postura. Seguidamente, en 2002, la RSEL recoge un trabajo de Pérez Castro (2002) que se separa en parte de esta línea, aparentemente, de consenso general, porque tiene en cuenta el valor retórico, que echa en falta en los diccionarios.7 En otros ambientes las posiciones son más variadas. Desde la denuncia de la dificultad de la marcación coherente, y de ahí su rechazo (Osselton 1986), al reconocimiento del potencial metafórico escondido en las palabras que los artículos 5 Descarta la marca porque introduce incoherencia sistemática en el diccionario: «...existen más probabilidades de no aplicar adecuadamente este criterio que de hacerlo correctamente, debido principalmente a la falta de precisión diacrónica» (Hoyos 1999-2000: 101), aunque no rechaza las marcas de ‘transición semántica’. 6 «...señala una acepción secundaria genéticamente, es decir, derivada de otra, en principio anterior cronológicamente a la figurada» (González Pérez 2000-2001: 78) y denuncia la falta de teoría y por tanto la indefinición de la marca figurado. 7 «...los usos y sentidos figurados ni son nunca gratuitos ni consisten en una desviación respecto del significado propio: lo que cambia, cuando algo cambia, es la naturaleza del referente aludido, o el ámbito de uso, no el contenido semántico esencial» (Pérez Castro 2002: 128), lo que coincide con varias teorías retóricas sobre la metáfora. 41 Paz Battaner de los diccionarios no proporcionan (Ayto 1986). Deignan (1999), bajo el paradigma cognitivo, reconoce la dificultad de análisis entre los diferentes ‘sentidos figurados posibles’ y se centra en la diferencia que se da entre los sentidos figurados de las palabras frecuentes (adjs. hot, cold) y las palabras menos frecuentes (adjs. chilly, tepid). Sin embargo, ha sido van der Meer el que últimamente ha venido analizando los diccionarios ingleses de aprendizaje desde esta perspectiva y abogando por su conveniencia (van der Meer 1996, 1997, 1999, 2000 y 2002), desde la constatación de que muy frecuentemente el sentido figurado es mucho más frecuente que el nuclear (del que, por ejemplo, parte el NODE, y no del literal o recto), hasta la demostración de que sin tener presente el nuclear no se comprenden los textos en que parece que sólo se usa el figurado. Van der Meer siempre tiene presente que los diccionarios de aprendizaje tienen como objetivo ayudar a estructurar el vocabulario de los aprendices y la dificultad de la marcación coherente. Recuerda, lo que muchos metalexicógrafos no hacen, que las acepciones son una ilusión hecha realidad. Van der Meer concibe el significado de las voces como un conjunto integrado o como una red en lugar de una serie independiente de definiciones. Es decir, se sitúa claramente en sincronía y toma de los retóricos la idea de que en la metáfora no se pierde ni el significado al que se llega ni del que se parte (posición que recibe algún refuerzo de los lógicos, como Davidson 1978). En el trabajo de van del Meer (2000), que analiza el tratamiento de figurado en el NODE 1998, van der Meer confiesa que, para él, el sentido figurado es impredecible y que seleccionar elementos del significado ‘fuente’ para aplicarlos al ‘meta’ es algo todavía desconocido, pero que los diccionarios se han de esforzar (con arte, con técnica) en explicitar el camino del sentido que él llama ‘nuclear’, hasta las acepciones o subacepciones figuradas. Un paso más en este sentido es la comunicación de Nimb y Sandford Pedersen (2000) de cómo introducir los sentidos metafóricos en un diccionario computacional. Parten de un modelo semántico de base ontológica, que recoge una amplia estructura en qualia, y que intentan ampliar con otros qualia, a partir del estudio de la polisemia regular. Lo ejemplifican con verbos de movimiento en los que la metáfora base ‘el tiempo se mueve’, presente en ‘the time goes by’, explica y resuelve muchos de sus sentidos metafóricos. 4. Dos perspectivas semánticas Creo que hoy tenemos efectivamente otras perspectivas técnicas y teóricas para plantearnos otra vez este tema y aplicarlo a los diccionarios. Hoy confluyen muchas ramas distanciadas del estudio del significado. La semántica formal, de la lógica de predicados, a la que los fi lósofos se acercaron y a la que han sobrepasado considerando la mente humana, su conocimiento del mundo (o de la realidad, si se es aristotélico) y su manifestación en el lenguaje humano, coincide con la semántica psicolingüística que suministró el punto de partida a las necesidades de la computación lingüística, aún no resuelta. En esta confluencia se encuentra 42 La marca figurado como marca de uso el estudio de la polisemia con sus facetas e irisaciones varias; una de ellas, la del sentido figurado, que los hablantes competentes reconocen sin dificultad alguna. Parece indiscutible que también hay otra convergencia. Las exigencias del procesamiento de las lenguas y la disponibilidad de córpora en que los programas de procesamiento se han de probar, han hecho confluir también la semántica, ahora ya léxica, con la gramática, con la sintaxis concretamente (Hall Partee 1982). En este panorama nuestro acercamiento quiere ser prudente. Veremos primero datos encontrados en el CREA de sentidos figurados, para más tarde intentar encontrar una teoría con que abordarlos que no deje de lado los aspectos semánticos ni, en cierta medida, los gramaticales (Moravsick 1990 y Pustejovsky 1995). Quizás sea conveniente recordar que concibo la unidad léxica como una unidad de información, lingüística y extralingüística, integrada y que me sitúo en una perspectiva sincrónica y no retórica para abordar este aspecto de la polisemia léxica. Esto supone que, entre otras informaciones, la gramática esté integrada en la semántica y en el conocimiento que de las voces tienen los hablantes competentes en una lengua. 5. Uso documentado en corpora de anteojeras y rodillo; su reflejo en diccionarios Fue la tradición de la fi losofía del lenguaje hecha en Inglaterra la que estableció que ‘el sentido es el uso’ y, concretamente en la lexicografía, el COBUILD 1987, que, bajo la dirección de Sinclair, aportó a la lexicografía la función primordial de describir lo que muestra el análisis de datos de uso documentados en un corpus cerrado. Hoy tenemos un corpus de referencia en la lengua española actual. Extraeré datos del CREA (Corpus de Referencia del Español Actual de la Real Academia Española) sobre usos de sustantivos que oímos y utilizamos bastante frecuentemente. El análisis de su uso en los textos extraídos del CREA permitirá analizar el grado de frecuencia que presenta su uso en sentido figurado, contrastar la información que sobre ello dan los diccionarios del español publicados después de 1990, sacar conclusiones sobre si es conveniente la presencia de la marca en los diccionarios y si la marca figurado es una marca informativa realmente para el uso, comprensión y producción. Veamos pues usos y saquemos conclusiones. Podemos comenzar por una voz cuyo sentido figurado está muy extendido en español, anteojeras (Véase Apéndice I). Los datos del CREA limitados a ESPAÑA, en todos los medios y asuntos son 16 empleos en 15 documentos; 8 la distribución por años es bastante uniforme. El análisis de las concordancias, o de los contextos si las concordancias son equívocas, ofrece los resultados siguientes: Dos empleos (6 y 9) como ‘piezas de vaqueta que caen junto a los ojos del animal...’ (DRAE), es decir, en sentido literal. De estos dos empleos el número 6 es trayectoria 8 La consulta se ha hecho durante el mes de octubre de 2003. 43 Paz Battaner rectilínea como la del caballo sin anteojeras que no se distrae contemplando los márgenes y por lo tanto anteojeras es el término de una comparación retórica; y el 9 ser borriquitos de noria: fieles, con anteojeras muy grandes para no mirar ni saborear... sigue a la metáfora borriquitos, caballerías por tanto, pero apuntando al segundo rasgo especificador de la definición ‘para que no vean por los lados, sino de frente’ (DRAE). Son los dos tropos comparativos. El resto, los otros 14 empleos, ya no se actualizan en el marco de las caballerías, sino en lo que se denomina sentido figurado. Es decir, aplicado a personas (DRAE) con ‘incapacidad de percibir intelectualmente con un criterio amplio’ (DEA). En muchos de estos empleos figurados, anteojeras va acompañado de adjetivos(11 académicas, 13 lingüísticas, 16 ideológicas), de cláusulas relativas (8 que les impone su propio material, 10 que nos pusieron para verlo), de complementos preposicionales (1 de Menéndez Pelayo y el neocasticismo, 2 de la realidad soviética, 3 de las gentes de su época, 7 del lugar común, 14 de fanatismo). Es decir el hablante o escritor parece sentir la necesidad de aclarar y de precisar el uso que hace de anteojeras, señala con estos complementos específicos que lo utiliza en sentido figurado. Los empleos 4, 5, 12, 13 y 15 son tropos retóricos al poner esta palabra en relación con otras que le siguen el juego, como por ejemplo 15, se queda para los pigmeos a quienes el amor pone anteojeras en vez de remozarles y abrirles de par en par los ojos; en este último ejemplo se ve que anteojeras activa los dos sentidos, el propio y el figurado; no se utiliza sólo como ‘incapacidad de percibir intelectualmente con un criterio amplio’, sino con los dos sentidos a la vez, pues que se expresa abrir de par en par los ojos. No encuentro ningún otro empleo en que este sentido figurado se utilice sin ninguna de las advertencias específicas (como adjetivos, complementos, relaciones semánticas retóricas), que hemos señalado. Los porcentajes totales de lo encontrado en el CREA, para España, en todos los medios y en todos los contenidos son pues los siguientes: Usos de anteojeras en el CREA Sentido literal 2 12,5% Sentido figurado 14 87,5% TOTAL 16 100% Como era esperable la entrada anteojera o anteojeras queda descrita en los diccionarios españoles, salvo en Clave y en DUE, con dos acepciones, literal y figurada, en el sentido que venimos persiguiendo (Véase Apéndice II). El DRAE ahorra la acepción pero marca el uso para personas. De la revista a los artículos anteojeras de los siete diccionarios analizados, señalamos que la marca fig. no aparece más que en DRAE y GDUEA. DRAE ofrece una traslación de sentido, consignada como ‘aplicado a las personas’. Parece que sería conveniente una mayor precisión del sentido que toma, pues ‘la imposibilidad de ver’ de la parte específica de la definición, pasa a ‘imposibilidad de pensar o 44 La marca figurado como marca de uso actuar’. Los diccionarios que responden más fielmente al criterio exclusivo de la paráfrasis sinonímica en la definición son DEA y Salamanca, y ofrecen definición de esta acepción sin marcar la relación con la definición anterior, la literal. GDUEA, además de consignar la deriva semántica con la marca, introduce en la definición la necesidad de un experimentador, «de quien no entiende o no quiere entender». Lema se decide explícitamente por recoger su valor predicativo con la fórmula no definitoria, sí de uso, «Se aplica al modo de actuar o de pensar», que insinúa el valor de nombre de relación que tiene en esta acepción figurada anteojeras. El quale funcional del sentido literal, presente en el verbo negado ‘ver’ y en la limitación de ‘por los lados’ de la acepción literal, es el que catapulta el sentido figurado.9 Haremos el mismo recorrido con una palabra que los diccionarios no recogen tan regularmente en su uso figurado: rodillo. En el CREA, limitado a los usos en España, en todos los medios y a todos los temas se encontraron 139 empleos en 95 documentos. La palabra es polisémica y en sus acepciones se define como ‘cilindro que se utiliza en mecánica, construcción pintura, etc.’, ‘cilindro que se utiliza en la cocina para extender y aplanar la masa’, ‘técnica de salto de altura atlético’ y ‘poder político o social que impide la aceptación de opciones alternativas’. Para encontrar esta última acepción hemos tenido que restringir la consulta inicial del CREA a Comercio y Finanzas, donde se encuentran los textos que tratan de relaciones políticas y sociales. De manera que los 139 empleos, 100% totales, ofrecen un 20,14% sentido figurado y, sin embargo, los 28 empleos de Comercio y finanzas ofrecen 100% de sentido figurado. Se analizaron las 25 concordancias suministradas de estos 28 empleos (Véase Apéndice III). Entre estas se encuentran catorce en que rodillo va adjetivado (2, 4, 5, 10, 11, 12, 14, 16, 17, 18, 19, 21, 22, y 25). Conviene recordar que la frase cliché en política de muchos de los años representados en el CREA fue ‘el rodillo socialista’, para aludir a la mayoría absoluta del PSOE en el Congreso de los Diputados durante las legislaturas 1982, 1986, 1990. Esta locución en concreto se encuentra en cinco de las veinticinco concordancias analizadas, y además en la número 3 la mayoría absoluta del PSOE (el famoso rodillo) que introdujo..., queda elevado a la categoría de antonomasia. Se encuentran otras seis concordancias en que rodillo va acompañada de complementos de nombre (1, 6, 7, 15, 16 et 23); en construcción comparativa hay dos, 8 el Partido Popular volvió a actuar como un auténtico rodillo y 9 como un rodillo, la mayoría impuso también la retirada de... Sólo hay tres casos en los que la palabra rodillo aparece sin ninguna otra que ayude a entender y a explicar su sentido figurado, aunque hay que recordar que todas las concordancias son de contexto político (13, 20 y 24). Notemos que en la 24 rodillo es argumento de aplicación y en 13 es también tema de un verbo en construcción factitiva han hecho valer. 9 para que no vean por los lados (Salamanca); para taparles los ojos lateralmente, para evitar que éstas vean hacia los lados (DUE); para que vean solo de frente (DEA); para que no vean por los lados, sino de frente (DRAE); para impedir su visión lateral (Lema). 45 Paz Battaner Repasamos los diccionarios analizados (Véase Apéndice IV) para ver cómo figuran estos usos de rodillo en este sentido figurado, utilizado en España, que se ha encontrado en el CREA. Los diccionarios Clave 1997, DUE 1998, DRAE 2001,10 no lo describen en su valor figurado. Esta acepción la encontramos en cuatro de los diccionarios posteriores a 1995 que venimos analizando: Salamanca, DEA, GDUEA y Lema. El caso de rodillo ‘instrumento cilíndrico que sirve para aplanar’, en sentido figurado ‘lo (poder, modo de actuar, actitud) que anula aplastando/regularizando las opciones alternativas’ es otro ejemplo de la capacidad del quale o factor funcional para sobresalir y activarse en los usos creativos de las palabras (Moravscik 1990, Pustejovsky 1995). El rasgo que permite hacer la traslación semántica, de un instrumento para el trabajo físico a una circunstancia de actuación en cuestiones públicas o políticas, es la aplicación del instrumento, que queda subespecificado en su factor constitutivo, ‘instrumento’, y en el formal, ‘cilindro’. Los diccionarios pueden ofrecer una posibilidad para la correcta comprensión de los usos figurados si consignan el rasgo ‘que aplana, que iguala’, ‘que sirve o se utiliza para aplanar, igualar’, aunque no atiendan a una acepción propia para el sentido figurado. Los usos analizados de rodillo son ejemplos de usos sin referencia designativa. La extensión referencial no es suficientemente conocida (y por eso esta voz tiene que ir con los complementos especificativos) y no se necesita entender en ellos más que una de sus propiedades o uno de sus rasgos, el que interviene con un cierto valor explicativo, justificativo. Es decir un uso intensional, predicativo, en el sentido de homo explanans de Moravscik. Rodillo, anteojeras, aportan justificación o explicación en el discurso en que se insertan en sentido figurado; no tienen valor referencial convencional, sino ad hoc, el del texto en el que aparecen. El valor referencial de la extensión que toma la palabra queda limitado a los complementos que recibe o al determinante actualizador. De estos dos ejemplos sacamos una conclusión: no se comprenden los usos de anteojeras ni de rodillo si no se tienen presentes sus dos acepciones a la vez, su sentido literal y su sentido figurado, y esto se manifiesta en que los usos figurados llevan mayoritariamente complementos especificativos; por tanto, es conveniente que el diccionario marque la relación entre ellas, que no cree una discontinuidad entre las dos acepciones, si las consigna; ello ayudará en la comprensión y en la producción de los usuarios del diccionario. Se puede coincidir con van der Meer (1999) en que lo que hemos venido exponiendo puede ser visto como etimología sincrónica (van der Meer 1997: 559): The figurative uses of specific words cannot be the fully understood except by reference to its literal meaning. (van der Meer 1999: 196) 10 El artículo de rodillo en el DRAE 2001 es el siguiente: 1. m. Madero redondo y fuerte que se hace rodar por el suelo para llevar sobre él algo de mucho peso y arrastrarlo con más facilidad. 2. m. Cilindro muy pesado de piedra o de hierro, que se hace rodar para allanar y apretar la tierra o para consolidar el firme de las carreteras. 3. m. En las imprentas, litografías, etc., cilindro que se emplea para dar tinta. 4. m. Pieza de metal, cilíndrica y giratoria, que forma parte de diversos mecanismos. 5. m. Cilindro de madera para estirar la masa. 46 La marca figurado como marca de uso Parece que el sentido metafórico en el uso de las palabras es como las caras de Jano: los contextos muestran a las palabras en un sentido que puede en un momento interpretarse como literal y en otro que lo hace imposible. Es decir tienen siempre disponible un tropo. El uso en sentido figurado muestra grados de lexicalización en el conocimiento de los hablantes competentes y prescindir de la marca en los diccionarios equivale a aumentar la polisemia irregular, a separar acepciones que mantienen una relación semántica evidente en sincronía, obliga al usuario a dar un salto en el vacío para el que puede no estar en forma. Pasemos ahora a otra dimensión más teórica, planteándonos el cómo se puede explicar esta capacidad polisémica de las unidades léxicas que observamos en el uso. Es decir, introduzcamos o relacionemos los ‘sentidos’, las actualizaciones de la palabra polisémica, en la unidad léxica. Nos acercaremos a través de Lakoff (1987), Moravscik (1999) y Pustejovsky (1995), y del artículo de Moravscik (2001). 6. Teoría del léxico generativo, la conjunción entre semántica y gramática Lakoff (1987) distingue con claridad dos tipos de expresiones lingüísticas expresiones referenciales, que designan entidades (nombres propios y SN determinados): la torre Eiffel, mi bolso; y predicados (como verbos y adjetivos), que designan propiedades: alto, más alto que, sobresalir. Sus ejemplos son prototípicos, pero ¿hay ‘parecidos de familia’ también entre estos dos extremos, se encuentran terrenos difusos entre las expresiones referenciales y los predicados? El caso de lo que estamos analizando aquí, el sentido figurado de los sustantivos, principalmente, tiene que permitir introducir propiedades en los sustantivos, tiene que contemplar el valor predicativo de los sustantivos; tiene que dejar de lado el valor de entidades de los sustantivos, que imponen referencia extensional, y activar (e introducir) el valor predicativo de manifestar o atribuir propiedades. Al menos esa es la dirección que parecen indicar los datos analizados del CREA para anteojeras y rodillo. La indicación de esta dirección la hemos encontrado en el fi lósofo del lenguaje Moravsky, inspirador de la teoría del léxico generativo de Pustejovsky. Moravsky (1990), en un artículo dedicado a la metáfora, exige a los diccionarios que permitan la interpretación de las metáforas. Pone como requisitos para explicar los usos figurados partir de una teoría que distinguiera: 1) categorización, es decir, clasificación, en entidades y propiedades, 2) denominación (designación) y predicación (explicación), 3) entre saber el significado de una palabra (conocer sus referentes convencionales, su extensión convencional) y entender una palabra (tener capacidad de definir referentes posibles no fijados de antemano porque se conocen sus propiedades, su intensión). Presentamos estos requisitos teóricos en orden inverso. 1) Saber el significado de una palabra es diferenciar, en el mundo en que se sitúan los hablantes, la extensión normativa de una voz y conocer en virtud de lo cual algo cuenta o interviene como tal palabra en una lengua, en un sitio y en un momento. Entender el significado de una palabra es tener 47 Paz Battaner interiorizada una representación, su intensión, en virtud de la cual algo puede recaer en la extensión posible (no solo convencionalmente sino de manera nueva, creativa) de esa palabra. Los diccionarios han atendido para la mayoría de los sustantivos a delimitar extensiones socializadas y evitan dar esquemas de intensiones que ayuden a entender por qué se echa mano de una voz y no de otra en un texto. La cuestión planteada con esta distinción permite explicar la razón del uso de las unidades léxicas. Sería el caso de explicar enunciados como Es un águila de los negocios o bien Resultado del rodillo socialista, a través de las preguntas ¿por qué le llamas águila o dices de ellos que son un rodillo?, y de las contestaciones: —Porque ve pronto el negocio posible y con viveza ataca o lo realiza; o bien, —Porque aplastan e igualan todo, no dejan que nada resalte, sobresalga. Este tipo de contexto explicativo (escondido bajo águila o rodillo) dice mucho sobre el significado de las palabras: se observa al sustantivo convertido en predicado, lo que le hace ser significativo (intensión) y no sólo designativo (extensión). La clave del valor intensivo, explicativo, de las palabras descriptivas está en la construcción predicativa de ellas, cuando sirven para dar información o, más precisamente, explicación.11 2) Las voces descriptivas tienen todas una función denominativa, designativa: esto se llama X; pero también una función predicativa: esto es X. Esta última, además de la conocida de clasificación, da información y da explicación (en el sentido de Moravscik que concibe la especie humana como especie que pide y ofrece explicaciones). Si no proporciona explicación, es una tautología (una mesa es una mesa vs esto era una mesa del lenguaje de los juegos infantiles). Sería conveniente, al hacerse el planteamiento de un diccionario, diferenciar estas dos facetas y atender a esta capacidad predicativa, explicativa, de las voces de alguna manera más explícita de lo que suele hacerse. Para dar esta información en los diccionarios habría que explicitar las propiedades (o rasgos, o atributos) que son más comunes de cada voz descriptiva o hacerlo de una manera más metódica y consciente12 que suele exigir la teoría lexicográfica. 3) Ello llevaría a hacer en las definiciones clásicas, en que el género común es la categorización (hiperónimo) y los rasgos consignados en la diferencia 11 Moravcsik (1990): Los hombres buscan explicaciones e intentan recomponer el puzzle en el que se encuentran: las explicaciones no tienen que ver con la verdad o falsedad sino con la capacidad de ilustrar, iluminar, profundizar, adaptarse, etc. Los hombres son activos, agentes y esto se ha de ver en la Semántica. Homo explanans y no hombre procesador de información. La información necesita almacenamiento, una prueba o una explicación necesitan comprensión. 12 Las páginas de Lara (1997) sobre lo implícito en la relación lema-definición, glosado por él en significa vs es van en el mismo sentido puesto que él se apoya en el estereotipo de Putna; lo propio de los diccionarios es significa, pero en el significa se conjunta la extensión y la intensión, que es lo tratado aquí. 48 La marca figurado como marca de uso específica, las propiedades o atributos, una atención mayor a estas propiedades. Se trata de superar la máxima según la cual una definición tiene que limitarse a lo necesario y suficiente,13 por una definición tiene que atender a lo imprescindible y a algo más que lo suficiente. Atender a la capacidad explicativa de una voz, es atender por tanto a su intensión, y esta se manifiesta en su capacidad de mostrar o atribuir propiedades, es decir, en su capacidad gramatical predicativa. De aquí que la indicación de que se usa en sentido figurado no sea suficientemente explicativa si no se consignan los atributos o propiedades que pueden funcionar en la predicación (y no sólo en la designación). El planteamiento teórico que hacemos no requiere diacronía para explicar la comprensión de la polisemia, ni requiere un modelo del léxico, como los primeros usados en las aplicaciones computacionales, de listados numerados de sentido14 (lo que no se desligaba de un marco estuctural); requiere una teoría léxica que dé razón del uso creativo de las unidades léxicas en las lenguas, que ayude a desambiguar la polisemia con que se encuentran los programas de computación y que tan bien resuelven los hablantes competentes, es decir, que sea un léxico ‘generativo’ y se acerque a la capacidad creativa de los hablantes. Vuelvo a poner otro ejemplo, ¿qué hace que todo el mundo pueda entender que yo llame a mi pequeño despacho o estudio ‘mi cueva’, o que diga de tal negocio que es ‘la cueva de Alí Babá’? Frente a la metonimia, que no cambia de dominio, en términos de Lakoff (1987), la metáfora sí cambia de dominio y por tanto requiere apoyarse en los rasgos (propiedades, atributos, tradicionalmente incorporados a la diferencia específica de la definición), para que pueda ser entendida, si no por todos, por muchos hablantes. Por lo tanto, dice Lakoff, la metáfora no depende de asociaciones individuales, sino de asociaciones socializadas (lexicalizadas en algún grado) y asociaciones que están dentro del término metafórico ya, que —como dice Davidson (1978)— la metáfora no cambia el significado de la voz metaforizada, y de ahí la dificultad que ofrece de ser parafraseada. Para ‘entender’ una palabra desconocida hay que proporcionar algo más que una definición en términos de adición (lo necesario + lo suficiente). Este algo más es la estructura en aitiae (factores o causas) de Moravscik o qualia de Pustejovsky. Habría que representar una descripción del significado léxico que permita la explicación de cierta polisemia y de otras relaciones que muestren qué hay de semánticamente común entre algunas expresiones sintácticamente diferentes. El factor constitutivo (f-m) restringe los tipos de estructura que tiene el factor formal (f-s) y esto es importante para el sentido figurado. También en otra dirección: el factor funcional (f-f ) y el factor agentivo (f-a), influyen en el f-m (‘algo para allanar voluntades’ ya no puede ser material; no puede ser material tampoco lo que impide 13 Limitarse frente a la superabundancia de atributos de Wierbisczka. En el sentido contrario de simplificación es lo que promueve la teoría estructural, grosso modo, diciendo que el sentido figurado prescinde del hiperónimo, como categoría y género común. 14 Sense Enumeration Lexicon (SEL) es llamado por Pustejovsky (1995). 49 Paz Battaner un pensamiento o una opinión abstracta). La inactivación del factor constitutivo (fm) es lo que permite pasar de lo concreto y material a lo abstracto y no material (lo que Lakoff (1987) llama cambio de dominio). Es precisamente desactivar el factor constitutivo, el relacionado con la ontología que se refleje en la lengua estudiada y en el que se incluye las categorías más altas de las entidades, el que permite utilizar las palabras infraespecificadas, subespecificadas, en sentido figurado. A Putnan (1975) le maravillaba que se pudiera hablar de oxígeno y oxigenarse sin saber qué es el oxígeno, sin haber estudiado Química. Muchos utilizamos siempre la voz oxígeno de modo subespecificado. Precisamente de este uso subespecificado de las unidades léxicas (en el que no se activa el factor formal f-s) se puede extraer una potencia productiva o generativa. Si se aceptan estos usos subespecificados hay posibilidad de construir el significado léxico, no como un conjunto estricto de condiciones necesarias y suficientes, sino como un conjunto de condiciones estructurales con potencia para expansiones/ regresiones y especificaciones/subespecificaciones indefinidas, dice Pustejovsky (1995: 251) ‘cogió el coche para ir a la estación’ > ‘usó el coche...’ y no ‘compró el coche...’.15 La estructura en factores o en qualia del significado léxico presenta una organización del significado que permite la polisemia y otras relaciones semánticas totalmente habituales en el uso cotidiano de la lengua. La explicación que voy haciendo no anula la metáfora lexicalizada (pluma, pupila, etc.), que tiene su lugar en la diacronía, como desde Bréal (1897) queda establecido; pero sí alarga su vida como metáfora viva y abierta, como hemos visto en el ejemplo de anteojeras. Una vez suficientemente socializada (lexicalizada), la metáfora vuelve a ser una expresión literal, disponible para otros usos nuevos. Moravscik (2001) mantiene tres estadios en este proceso: uso literal, metáfora e idiotismo. Nuestro sentido figurado sincrónico está entre los dos primeros; el idiotismo se convierte automáticamente en sentido literal, es otro significado nuclear disponible. La retroactividad tiene su campo perfecto en la semántica. El acto creativo de entender o usar una palabra en sentido figurado sería subespecificar una palabra en algún sentido (retirarle algunos de sus factores o qualia) y de aquí la necesidad de adjetivos y complementos, comparaciones y tropos con que se acompañan sintácticamente estos usos subespecificados, figurados; se ha visto que requieren una complementación precisa para poder ser bien comprendidos en el contexto, para marcar la referencia contextual que un diccionario no puede prever. Entender una metáfora requiere extraer o dejar fuera del sentido contextual una capa de significado (un factor, un quale), lo que la convierte en un concepto subespecificado: ¿Por qué dices que Felipe es un cardo?; —Porque es bastante insociable y arisco. Cardo no tiene el factor constitutivo de ‘planta’, de ‘flora’ (ni desde luego su extensión), pierde este factor, guarda el formal y el funcional, se 15 Esta capacidad de inducir un significado no presente es el analizado en las voces que se han llamado sincategoremáticas (Bosque 2000). 50 La marca figurado como marca de uso transcategoriza de designativo a predicativo y, como dice Lakoff (lo que afecta al f-m de Moravsik) cambia de dominio, de no animado a animado. En este ejemplo la voz cardo es elemento nuclear del predicado: Felipe es un cardo; en otras puede aparecer en una jerarquía predicativa más baja: el cardo de Felipe ni siquiera contestó, ¿Qué quiere ahora ese cardo? Que sean predicaciones secundarias o predicaciones disminuidas o predicaciones escondidas, es una cuestión de la gramática, lo que es semántico es que son predicaciones, son voces usadas sin extensión socializada precisa, y tienen un componente explicativo claro. Cardo en estos ejemplos explica una actitud, una reacción, un comportamiento, que, como información, quizá ya se tenga. Como muchos lectores tendrán presente, María Moliner ya consideró en parte esta solución gramatical para ciertos usos del sentido figurado cuando se inventó la categoría de nombre calificativo (n. calif.): Ser un suicidio, una ruina, un desastre, un buitre, una peonza, etc. Muchos casos de los que María Moliner analiza como n. calif. y fig. llevan en otros diccionarios, exclusivamente, la marca de fig. o la correspondiente a coloquial, familiar; por ejemplo, en el diccionario Salamanca, por su atención a los actos de habla, vienen marcados algunos de ellos como insulto, lo que no deja de ser una predicación nominal. La diferencia entre estas dos soluciones: n. calif. o fig. es que el n. calif. indica siempre el valor predicativo que aporta a la construcción en que aparece. Hoy la Gramática tiene mucho más en cuenta las lecturas extensionales y las intensionales de las voces y puede incitar a la Lexicografía a atender estos usos. El rastreo que se ha hecho en la Gramática descriptiva de la lengua española, coordinada por I. Bosque y V. Demonte (1999) así lo pone de manifiesto.16 7. Conclusiones lexicográficas ¿Qué implicaría lo dicho hasta aquí en un diccionario general? A. Tener en cuenta como metodología de definición para los sustantivos lo siguiente: 1. Atender a la extensión convencional, socializada y a la intensión virtual. 2. Atender a la designación y a la predicación posible de las palabras descriptivas, especialmente de los sustantivos. 3. Atender a las propiedades (los cuatro factores o qualia: constitutivo, formal, funcional y agentivo) en la definición, es decir utilizar rasgos de descripción. 4. Reconocer los sustantivos cuyos factores o qualia sólo dependen del contexto. 16 Presentaremos este recorrido gramatical de usos intensionales y figurados en el I Congreso internacional de Lexicografía Hispánica (Battaner y Torner en prensa). 51 Paz Battaner Lo anterior serviría para distinguir la diferente extensión de las acepciones y, en concreto, las acepciones metonímicas, así como las propiedades que pueden funcionar en los usos intensionales, creativos, aunque no estén socializados. B. Introducir en las acepciones figuradas ‘metafóricamente’ y suficientemente lexicalizadas: 5. Una marca que ayudara a relacionar metafóricamente las acepciones figuradas que son sincrónicas, entre las que hemos venido llamando ‘sentido literal/figurado’; bien por medio de subacepciones, por marcas explícitas, por consignación del número de la acepción con la que están relacionados, etc. El sentido creativo de las voces, el sentido figurado, raramente deja de estar en relación con otro nuclear o recto, luego los diccionarios no pueden olvidarlo en su vertiente de ayuda de uso. 6. Un genus sin extensión especificativa, como ‘lo que’, para la definición de sentido figurado (lo cual hace DUE a veces), que equivaldría a dejar abierto el factor constitutivo o señalaría el cambio de dominio posible. La determinación de la referencia contextual se logra muchas veces en el uso, lo hemos visto en los ejemplos del CREA, con complementos, estos sí especificativos. Desde la perspectiva de disponibilidad léxica creativa, no suficientemente lexicalizada, que nos proporciona la construcción teórica de Moravscik, la subespecificación de algunos qualia y la activación de otros hace que se pueda interpretar fuera de la visión diacrónica lo que la marca figurado muestra en muchas voces. Lo visto en los ejemplos elegidos muestra que la relación entre los dos sentidos está latente o manifiesta. Ello permite graduar también en los diccionarios la socialización (lexicalización) de uso figurado de alguna acepción. El diccionario se puede adaptar también a los grados de ‘lexicalización-socialización’ sincrónica que muestren los usos de esa voz para dedicarle o no una acepción o subacepción en sus artículos; pero lo que conviene explicitar en un diccionario son las propiedades que potencian el uso intensional o creativo. Referencias bibliográficas Ayto, J. (1988). «Fig. leaves. Metaphor in dictionaries». En Snell-Hornby, M. (ed.). Zürilex’86 Proceedings. Tübingen: Francke Verlag. 49-54. Barrio, L. del; Torner, S. (1994-1995). «La información diacrónica en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia (Vigésima primera edición)». Revista de Lexicografía 1. 29-54. Battaner, P.; DeCesaris, J. (2002). «Figurative senses in Spanish Lexicography». En Euralex 2002 Proceedings. Copenhague: CST. II, 589-596. Bosque, I. (1982). «Más allá de la lexicalización». Boletín de la Real Academia Española 62 (225). 103-158. 52 La marca figurado como marca de uso Bosque, I. (2000). «Objetos que esconden acciones. Una reflexión sobre la sincategorematicidad». En Cabré, M. T.; Gelpí, C. (eds.). Cicle de conferències i seminaris 97-98. Lèxic, corpus i diccionaris. Barcelona: Institut Universitari de Lingüística Aplicada. 15-30. Bréal, M. (1897). Ensayo de semántica. Madrid: La España Moderna, S.A. Davidson, D. (1978 [1990]). «¿Qué significan las metáforas?». En De la verdad y de la interpretación, fundamentales contribuciones a la filosofía del lenguaje. Barcelona: Gedisa. 245-262. Deignan, A. (1999). «Metaphorical polysemy and paradigmatic relations: A corpus study». Word 50. 319-338. Dowty, D. R. (1979). «Intension and psychological reality». En Word Meaning and Montague Grammar. Dordrecht-Boston-Londres: D. Reidel Publishing Company. 375-396. Fernández Lagunilla, M. J. (1983). «El comportamiento de un con sustantivos y adjetivos en función de predicado nominal. Sobre el llamado un ‘enfático’». En Serta Philologica F. Lázaro Carreter. Madrid: Cátedra. 195-208. Garriga, C. (1997). «Las <marcas de uso> en los diccionarios del español». Revista de Investigación Lingüística 1. 75-110. González Pérez, R. (2000-2001). «La marca figurado en los diccionarios de uso». Revista de Lexicografía VII. 77-89. Hall Partee, B. (1982). «Belief-sentences and the limits of semantics». En Peters, S.; Saarinen, E. (eds.). Processes, beliefs, and questions: essays on formal semantics of natural language and natural language processing. Dordrecht-Boston-Londres: D. Reidel Publishin Company. 87 - 106 Hoyos, J. C. (1999-2000). «La marca de transición semántica: sentido figurado». Revista de Lexicografía VI. 73-105. Lakoff, G. (1987). Women, fire and dangerous things. Chicago: The University of Chicago Press. Meer, G. van der (1996). «The treatment of figurative meanings in the english learner’s dictionaries (OALD, LDOCE, CC, and CIDE). En Euralex ’96 Proceedings, Papers submited to the Seventh EURALEX International Congress on Lexicography in Göteborg (Sweden). Goteburgo: Göteborg University. II, 423-429. Meer, G. van der (1997). «Four English learner’s dictionaries and their treatment of figurative meanings». English Studies 78. 556-571. Meer, G. van der (1999). «Metaphors and dictionaries: The morass of meaning, or how to get two ideas for one». International Journal of Lexicography 12. 195-208. Meer, G. van der (2000). «Core, subsense and the New Oxford Dictionary of English (NODE). On how meanings hang together and not separately». En Proceedings of the Ninth Euralex International Congress, EURALEX 2000. Stuttgart: Universität Stuttgart. II, 419-432. Meer, G. van der (2002). «Dictionary entry and Access Trying to see Trees and Woods». En Euralex 2002 Proceedings. Copenhague: CST. II, 503-508. 53 Paz Battaner Nimb, S.; Sandford Pedersen, B. (2000). «Trating Metaphoric Senses in a Danish Computational Lexicon. Different Cases of Regular Polysemy». En Proceedings of the Ninth Euralex International Congress, EURALEX 2000. Stuttgart: Universität Stuttgart. II, 679-692. Moravcsik, J. M. (1990). Thought and Language. Londres-Nueva York: Routledge. Moravcsik, J.M. (2001). «Metaphor, Creative Understanding, and the Generative Lexicon». En Bouillon, P.; Busa, I. (eds.). The Language of Word Meaning. Cambridge: Cambridge University Press. 247-261. Osselton, N. E. (1986). «Figurative Words: Modern Practice and the Origins of a Labelling Tradition». En Chosen Words, Past ant Present Problems for Dictionary Makers. Exeter: University Exeter Press. 16-24. Pérez Castro, L. (2002). «Acerca de los usos y sentidos figurados y de su tratamiento lexicográfico». Revista Española de Lingüística 32 (1). 123-128. Porto Dapena, J. Á. (2002). Manual de técnica lexicográfica. Madrid: Arco Libros. Portolés, J. (1993). «Atributos con un ‘enfático’». Revue Romane 28 (2). 218-236. Portolés, J. (1994). «La metáfora y la lingüística: los atributos metafóricos con un enfático». En Demonte, V. (ed.). Gramática del español. México: El Colegio de México. 531-556. Putnan, H. (1975). Mind, Language and Reality. Cambridge: Cambridge University Press. Pustejovsky, J. (1995). The Generative Lexicon. Cambridge: The MIT Press. Trujillo, R. (1996). Principios de semántica textual. Los fundamentos semánticos del análisis lingüístico. Madrid: Arco Libros. Diccionarios mencionados [CIDE]. Procter, P. (ed.) (1995). Cambridge International Dictionary of English. Cambridge: Cambridge University Press. [Clave]. Maldonado, C. (dir.) (1997). Clave, diccionario de uso del español actual. Madrid: SM. [COBUILD2]. Sinclair, J. (1995). Collins Cobuild English Dictionary. Londres: Harper Collins. [DEUM]. Lara, L. F. (dir.) (1996). Diccionario del español usual en México. México: El Colegio de México. [DFRA]. Rey-Debove, J. (1999). Dictionnaire du français: référence apprentissage. París: Le Robert. [DIPELE]. Alvar Ezquerra, M. (dir.) (1995). Diccionario para la enseñanza de la lengua española, Vox. Barcelona: Biblograf – Universidad de Alcalá de Henares. [DRAE 1992]. Real Academia Española (1992). Diccionario de la lengua española. 21ª ed. Madrid: Espasa Calpe. [DRAE 2001]. Real Academia Española (2001). Diccionario de la lengua española. 22ª ed. Madrid: Espasa Calpe. 54 La marca figurado como marca de uso [DUE 1998]. Moliner, M. (1998). Diccionario de uso del español. 2ª ed. Madrid: Gredos. [GDUEA]. Sánchez, A. (dir.) (2001). Gran diccionario de uso del español actual. Madrid: Sociedad General Española de Librerías. [LDOCE3]. Summers, D. (ed.) (1995). Longman Dictionary of Contemporary English. 3ª ed. Harlow: Longman. [Lema]. Battaner, P. (dir.) (2001). Diccionario de la lengua española Lema, Vox. Barcelona: Spes Editorial. [NODE]. Pearsall, J. (ed.) (1998). The New Oxford Dictionary of English. Oxford: Oxford Clarendon Press. [OALD5]. Crowther, J. (ed.) (1995). Oxford Advanced Learner’s Dictionary. 5º ed. Oxford: Oxford University Press. [Petit Robert]. Rey-Debove, J.; Rey, A. (1993). Le Nouveau Petit Robert, dictionnaire alphabétique et analogique de la langue française. París: Dictionnaires Le Robert. [Salamanca]. Gutiérrez Cuadrado, J. (dir.) (1996). Diccionario Salamanca de la lengua española. Madrid: Santillana - Universidad de Salamanca. 55 Paz Battaner Apéndice I. Anteojeras en el CREA, en ESPAÑA, en todos los medios, 16 casos en 16 documentos 1 proyecto ministerial, al calarse -mucho me temo- las anteojeras de Menéndez y Pelayo y el retrocasticismo ** 1998 PRENSA El País, 28/01/1998 02.Historia 2 actúa en su nombre.” Para cualquier observador sin anteojeras de la realidad soviética, resulta cada día ** 1977 PRENSA El País, 09/09/1977 : La inamovilidad de los líderes 02.Filosofía 3 de algún hermoso hechizo- de sobreponerse a las anteojeras de las gentes de su época, vencer la resis ** 1996 PRENSA El Mundo, 15/06/1996 : J.M.GONZÁLEZ: Letras de luz. 2.Literatura 4 esta contribución a su conocimiento libre y sin anteojeras, esta mirada aguda y personal a su obra ve ** 1995 PRENSA El Mundo, 17/06/1995 : JUAN GOYTISOLO. Sontag, novelista 2.Literatura 5 a cierta proclividad a la ceguera, o al empleo de anteojeras, es una certeza que a veces lo conduce a l ** 1996 PRENSA ABC Cultural, 20/12/1996 : CÓMO CONSAGRAR Y ... 02.Literatura 6 trayectoria rectilínea, como la del caballo con anteojeras que no se distrae contemplando los márgene ** 1996 PRENSA ABC Cultural, 10/05/1996 : «A VER SI APRENDO ... 02.Literatura 7 de acuerdo los que hayan contemplado, sin las anteojeras del lugar común, el «Guernica”. El «Guerni ** 1996 PRENSA ABC Cultural, 16/02/1996 : PICASSO. UNA BIOGRAFÍA. 04.Pintura 8 científicos observen el mundo limitados por las anteojeras que les impone su propio material de traba ** 1987 López-Fanjul, Carlos Vaivenes de la genética de poblaciones 01.Biología 9 de ser borriquitos de noria: fieles, con anteojeras muy grandes para no mirar ni saborear pers ** 1986 Escrivá de Balaguer, J.M. Surco 02.Religión 10 latente en todo el Evangelio, si se lee sin las anteojeras que se nos pusieron para verlo deformado a ** 2002 Magdalena Manrique, E. ¿Qué nos falta para ser felices? 02.Filosofía 11 problemas definidos desde el prisma sesgado de las anteojeras académicas -problemas geomorfológicos** 2000 Ortega Valcárcel, J. Los horizontes de la geografía. 02.Geografía 12 se veía perfectamente claro, para quien no llevara anteojeras, que el nacionalismo iba a ser una fuente ** 1995 Jiménez Losantos, F. Lo que queda de España. 03.Política 13 de lo que denominamos realidad. Miramos con anteojeras lingüísticas -aun cuando éstas se asienten ** 2000 Carrere, A.; Saborit, J. Retórica de la pintura 04.Pintura 14 el embajador acusaba a Bardem de tener «verdaderas anteojeras de fanatismo” para decir que en el país no ** 1995 Torreiro, Casimiro ¿Una dictadura liberal? (1962-1969) 04.Cine y vídeo 15 se queda para los pigmeos a quienes el amor pone anteojeras en vez de remozarles y abrirles de par en ** 1990 Pombo, Álvaro El metro de platino iridiado 07.Novela 56 La marca figurado como marca de uso 16 o la experiencia, convenientemente analizada, sin anteojeras ideológicas, permitiría demostrar la verdad ** 1977 Semprún, Jorge Autobiografía de Federico Sánchez 07.Novela Apéndice II. Revisión de anteojeras en diccionarios posteriores a 1995: Salamanca (1996) anteojera s.f. 1 RESTRINGIDO Pieza que se pone junto a los ojos de las caballerías para que no vean por los lados. 2 COLOQUIAL. Estrechez de ideas o límites en el pensamiento: No me gusta nada lo que escribe hoy el maestro, parece que examina la realidad con ateojeras. Me parece que podemos pensar sin ateojeras, le guste o no al director. A mí no me pueden obligar a ponerme las anteojeras cuando escribo. Clave (1997) anteojeras s.f.pl. Piezas de cuero que tapan los lados de los ojos de las caballerías para hacer que miren siempre hacia delante : Los caballos del desfile llevaban anteojeras para que no se distrajesen con el público. DUE (1998) anteojera f., gralm. pl. Cada una de las piezas que llevan las *guarniciones de las caballerías para taparles los ojos lateralmente. Ô Antojera. antojera (de «antojo») f. *Anteojera: pieza de las dos que lleva la guarnición de las caballerías para evitar que éstas vean hacia los lados. DEA (1999) anteojera f. 1 Pieza de cuero u otro material de las dos que se ponen junto a los ojos de una caballería para que vean solo de frente. Normalmente en pl. | M. J. Gutiérrez DBu 12.8.90, 14: En el centro de la sala se encontraba el carro, y a su alrededor utensilios necesarios para el manejo de los animales que de él tiraban; estribos, balancín,.. anteojeras, collarón. F. Campo VozAl 5.1.56, 8: Siempre estamos diciendo que a Fulano o Mengano había que ponerle una antojera y un ronzal por su continua obcecación de andar a cuatro pies entre los bépedos. 2 En pl. Incapacidad de percibir intelectualmente con un criterio amplio | CBaroja Judíos 1, 18: Hora es ya de que algunos investigadores nos depojemos de las anteojeras pedagógicas y académicas al escribir sobre temas tales. GDUEA (2001) an·te·o·je·ra [anteoxera] s/f 1. Estuche para guardar los anteojos 2. pl Guarnición que se coloca a ambos lados de los ojos de las caballerías para impedirles la visión lateral. 3. FIG pl Obstinación o cortedad de quien no entiende o no quiere entender determinada cosa, o limitación en la capacidad de percepción y comprensión: Hay que tener verdaderas anteojeras de fanatismo para no querer reconocerlo. Lema (2001) anteojeras n.f.pl. 1 Piezas de vaqueta, opacas, que se colocan junto a los ojos de las caballerías para impedir su visión lateral. 2 Se aplica al modo de actuar o de pensar con estrechez de miras o rigidez excesiva: ir por la vida sin anteojeras; ver pintura sin anteojeras. DRAE (2001) anteojera.1. f. Caja en que se tienen o guardan anteojos.2. f. pl. En las guarniciones de las caballerías de tiro, piezas de vaqueta que caen junto a los ojos del animal, para que no vean por los lados, sino de frente. Apl. a pers., u. t. en sent. fig. 57 Paz Battaner Apéndice III. Rodillo en el CREA, en todos los medios, en ESPAÑA, 139 Casos en 95 Documentos. Concordancias de Comercio y finanzas: 28 empleos en 25 documentos 1 o aplican la democráticamente justificada ley del rodillo de la Canadiensidad, sino que su mismísimo ** 1995 PRENSA La Vanguardia, 02/11/1995 : RAMÓN BARNILS 03.Política 2 han demostrado su reputado coraje guerrero ante el rodillo militar ruso, que se ha impuesto, sin vencer, ** 1995 PRENSA La Vanguardia, 16/07/1995 : Grozny sólo sabe pelear 03.Política 3 perdida de la mayoría absoluta del PSOE (el famoso «rodillo») que introdujo nuevos elementos de crispación ** 1995 PRENSA La Vanguardia, 30/03/1995 : J. M. BAGET HERMS 03.Política 4 Hemos padecido demasiados años de ‘rodillo’ socialista. Nosotros tenemos poca representa ** 1995 PRENSA La Vanguardia, 16/01/1995 : El PNV considera fuera de 03.Política al ya convocado en Crimea y al anunciado rodillo tradicionalista en las elecciones regionales ** 1994 PRENSA La Vanguardia, 02/02/1994 : Temor a una debacle 03.Política 5 6 triunfalistas. La triste realidad es que el rodillo de la corrupción política ha ido originando ** 1994 PRENSA La Vanguardia, 19/05/1994 : Relaciones públicas 03.Política 7 a la melancolía. ¿Se propone ahora aplicar el rodillo de su mayoría contra el presidente de Madrid? **1990 PRENSA Tiempo, 01/10/1990 : «La crisis de Gobierno, una broma” 03.Política 8 Partido Popular volvió a actuar como un auténtico rodillo para proteger tanto a la FIB como a Cañellas ** 1996 PRENSA El País, 25/09/1996 : El PP balear impide investigar 03.Política 9 per Catalunya como interlocutora de IU. Como un rodillo, la mayoría impuso también la retirada de la ** 1997 PRENSA El País, 30/06/1997 : Izquierda Unida decide borrar 03.Política 10 ni correctos, porque había prevalecido el rodillo político más que el respeto a las normas del ** 1997 PRENSA El País, 30/05/1997 : El Gobierno confesó 03.Política 11 un hombre no hable, invocando un reglamento. El rodillo socialista ha convertido esta democracia por ** 1986 PRENSA El País, 01/08/1986 : Coincidencia 03.Política 12 soviética también ha sido dada a conocer. El «rodillo ruso» trataría de arrollar las defensas occid ** 1978 PRENSA El País, 13/04/1978 : OPINIÓN 03.Ejército, ciencia militar 13 demócratas y republicanos han hecho valer su rodillo y han prohibido el derecho a chupar cámara de ** 1996 PRENSA El Mundo, 05/10/1996 : EEUU. Elecciones presidenciales. 03.Política 14 Yeltsin no tienen ningún reparo de activar el «rodillo informativo», sobre todo en los medios de com ** 1996 PRENSA El Mundo, 01/07/1996 : Rusia. Elecciones presidenciales 03.Política 58 La marca figurado como marca de uso 15 dada su situación financiera. Al final, el rodillo de los socios mayoritarios, entre ellos, Merc **1996 PRENSA El Mundo, 20/02/1996 : Corporación Ucem. 03.Economía y Hacienda 16 Por lo demás, ni la mayoría parlamentaria ni el rodillo electoral de los nacionalistas han logrado ** 1995 PRENSA El Mundo, 30/05/1995 : J.J.NAVARRO ARISA: La política 03.Política 17 provincia, ninguna de ellas está en Cataluña. El rodillo popular a nivel español se ha quedado, en est ** 1995 PRENSA El Mundo, 30/05/1995 : J.J.NAVARRO ARISA: La política 03.Política 18 Eso me aterra. Hemos padecido demasiados años de «rodillo» socialista» Una entrevista de PILAR* 1995 PRENSA El Mundo, 15/01/1995: ENTREVISTA a ANASAGASTI, 03.Política 19 absoluta. Hemos padecido demasiados años de «rodillo» socialista. Nosotros tenemos poca representa ** 1995 PRENSA El Mundo, 15/01/1995 : ENTREVISTA a ANASAGASTI, 03.Política 20 Rubio, con la neutralidad del Banco de España. El rodillo, con la apariencia liberal del Parlamento** 1995 PRENSA El Mundo, 08/08/1995 : A. GARCIA-TREVIJANO: El golpe 3.Justicia, 21 a replegarse para no ser aplastados por el rodillo ruso. Los seguidores de Dudaev dieron pruebas ** 1995 PRENSA El Mundo, 26/01/1995 : Chechenia: 03.Ejército, ciencia militar 22 de su antiguo partido. En el Congreso, el «rodillo republicano» se ha impuesto aún con mayor rot ** 1994 PRENSA El Mundo, 10/11/1994 : Elecciones legislativas en EEUU 03.Política 23 Parejas de Hecho rechazada en el Congreso por el rodillo de la mayoría absoluta», añadió. ** 2001 PRENSA La Razón, 18/12/2001 : El PSOE de Melilla 03.Política 24 Patronato «es una evidencia de la aplicación del rodillo por parte del gobierno local». El portavoz de ** 2001 PRENSA Faro de Vigo, 03/07/2001 : REDONDELA 03.Política 25 veces madrastra, que es España, tras el paso del rodillo socialista: no la iba a conocer ni la madre ** 1997 PRENSA Época, 28/04/1997 : Los ricos siguen instalados en la duda 03.Política Apéndice IV. Revisión de rodillo en diccionarios posteriores a 1995: Salamanca (1996), (relacionado con 3 Cilindro muy pesado utilizado en la construcción para allanar y apretar la tierra: El peón pasó el rodillo varias veces antes de echar el pavimento.) 6 COLOQUIAL. Modo de actuar de un contendiente aplastando a su adversario sin darle ninguna oportunidad: El partido en el poder puso en marcha el rodillo parlamentario para no admitir ni una enmienda y sacar adelante la ley. El equipo visitante fue un rodillo para los locales. DEA (1999) (relacionado con la subacepción antepuesta inmediatamente a) Cilindro que gira y que constituye por sí mismo un utensilio o forma parte de un aparato más complejo. Avalado con ejemplos de repostería, maquinaria, pintura y tipografía, no se describen las aplicaciones) 59 Paz Battaner b) (Pol) Frec. fig. referido al rodillo usado para aplastar o apisonar. | Campmany Abc 5.12.88, 18: Se parará el país, pero el rodillo socialista seguirá andando. GDUEA (2001) (la acepción más cercana. 3 Utensilio cilíndrico con mangos a cada lado, , que se usa en cocina para moldear masas, alisarlas, formar rebordes, etc.: Le atizó a su marido en la cabeza con el rodillo de cocina.) 5 FIG. Actitud que alguien adopta o fuerza avasalladora que alguien aplica cuando le es posible en razón de la autoridad que le ha sido dada por los votos de los ciudadanos: Ni la mayoría parlamanteria ni el rodillo electoral de los nacionalistas han evitado la consolidación del voto dual. Lema (2001) (relacionado con 4 Cilindro muy pesado que se hace rodar para trillar, allanar, apretar la tierra y para otros usos.) 7 Modo de actuar de un contendiente (ejército, partido, grupo, equipo deportivo, etc.) avasallando a su adversario y no dejándole posibilidad de oposición o reacción. 60
© Copyright 2026 Paperzz