Treinta años de historia

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Is circulación fiduciaria en 1968, incremento moderado
IS 7 O RÍA
Por ANTONIO
En treinta años, según la cronología popularizada entre nosotros por Ortega, irrumpen en el protagonismo de la historia
dos generaciones nuevas. Treinta años son también, bastante
comúnmente, el espacio que separa a un hijo de sus padres.
En treinta años cambia mucho la composición humana de los
pueblos.
A los treinta años del final de la guerra civil española es
un hecho que más de la mitad de ia población adulta del país
ha nacido o se ha abierto a una experiencia personal de la vida
después de 1939. Son aproximadamente unos nueve millones
los españoles de ahora que tenían más de quince años en 1939.
Y hasta doce millones los que hoy cuentan entre dieciocho y
cuarenta y cinco. Estos simples datos demográficos proyectan
sobre el treinta aniversario del 1 de abril de 1939 una luz de
la que no sería razonable prescindir en la conmemoración de
la efemérides. Sírvanos la contemplación de la pirámide de
edades como una primera perspectiva de presente y de futuro
en esta fecha.
Otra perspectiva es la realidad española actual, considerada
desde los puntos de vista cultural, económico, sociológico y político: con sus logros y sus fallos, con sus frustraciones y esperanzas, con las aspiraciones creadas en un ambiente de paz
pública y de orden, generalmente aceptado y de muy notable
duración. Pero también con las tensiones que subyacen y a veces afloran en la vida nacional. Porque en éstas se albergan
las semillas del mañana y porque encierran una energía potencial capaz de estimular el progreso futuro.
Mayoría de eckici de España
La España de 1969 difiere mucho de la que precedió a la
guerra. Donde ayer había un país rural y agrícola, hoy se alza
una sociedad urbana e industrializada. El nivel cultural ha subido en todos los sectores sociales. El despegue ecenómico es
una realidad con lustros ya de historia. Los hálritos mentales
han sufrido una renovación, quizá más amplia que ^efunda,
pero no por eso menos verdadeía. Muchos imposibles se han
esfumado del horizonte español. Es normal que, en el transcurso de los treinta años, se haya coitfonñaiio mi |«eMo
adulto.
La España de hoy fue alimibrada con dolor en la que ha
eádo llamada última guerra civfl del Occidente. Creció sometida a una ortopedia política, explicable como cmisecuencia del
trauma de la guerra y los decenios de discordia que la precedieron. Vivió después bajo la presión ideológica de la ola
totalitaria y antidemociática europea y sufrió más iarde el; aislamiento del bloqueo dipimnátice de los vencedores de íá segunda guerra mni^Ual. Dormite esos años se cuIft«ar(Hi celosameirte en nuestro jardín cuttocal, en la Prensa controlada y
en el reducido campo de juego de la wU» políttca intriminws,
los "hechos diferenctdes". Se maotn^erMí esdlos, fmmas de
organización y símbolos que en su oiág» Uri^n feniHo justificación histórica, pero que se despegaban paidtlfinamente de
ella a medida que el tiempo enfrentaba al país y «sus gobernantes con realidades no sólo nuevas, sino imi^evisibles desde
la experiencia histórica anterior.
El camino de la modernización
El proceso se aceleró en el último decenio. Abiertas las firooteras, empezó a producirse la modenlización de España y^su incorporación pausada, pero únreversible, a lo que airtes se había
llamado el concierto de las naciones. Los efectos iniciales de
la comunicación recobrada fneion de orden econ^nico y, en
seguida, social. Un mundo entero estaba cambiando, y los españoles, sobre todo los más jóvenes, se aplicaban ccm fervor a
la asimilación de las nuevas experiencias.
Algunos sucumbían a la orgulÍ(»a afirmación de que no»
otros éramos un pueblo diferente y que todos los raimas mi-
™ m RIESGO DE UNA
FONTAN
versales del espíritu habían encontrado una especie de sublimación en los modos de vida, de pensar y de sentir representados por nuestras más nobles tradiciones: sólo necesitábamos, si
acaso, importar algunas técnicas. Otros caían en el extremo
opuesto, entregándose al mimetismo como a una tabla de salvación. Pero todos, al encontrarse con la prosperidad de los
países desarrollados en el segundo decenio de la posguerra
mundial, con que resultaban compatibles la libertad y el orden,
con los éxitos económicos y humanos de la moderna democracia, eran penetrados por la nueva mentalidad en que, sin darse
cuenta, vivían ya plenamente inmersos. Las generaciones nuevas se vieron asediadas por una inquietud análoga a la de sus
bisabuenos "regeneracionistas" de finales del siglo XK: ¿Cuáles
son las causas del atraso técnico y económico de España y
cuáles los caminos que es preciso seguir para que los elementos diferenciales de nuestra personalidad histórica no redunden
en menoscabo de las poabilidades del país?
La circulación fiduciaria ha aumentado en 1968 respecto al año
anterior un 8,5. Este crecimiento es moderado respecto a los que se
produjeron en años anteriores, en los que hubo cifras muy elevadas y
el más bajo desde 1961.
. A U M E N T O D E L A CIRCULACIÓN F I D U C I A R I A
A S
•1960
o S
Total
•..• .:
Porcentajes .»..
5.977.
7,8
1961
1962"
196J
1 0 . 3 2 0 - J 5 . 7 5 9 ••16.874 22.427
12,3
.17,0
15,5 , 17.9
Futnte: "Nuevo Boletín EsUid¡stiay.dd
t
' 1 9 6 6.
1967
J23.96S - 2 3 . 0 6 4
i6;i
13,4-
Banco de Éspaüii'.
i.,.j,iíát
24.416
-12,5-
196818.787
.8.5
''¡L.
Este moderado ritmo de crecimiento se ha debido a la actuación
seguida por los diversos sectores que explican las variaciones en la
circulación fiduciaria.
Las tensiones se producen cmmdo el caudal de estas preguntas no encuentra un cauce, sino un muro. Y cuando a las naturales diferencias de meiUalidad de las generaciones o de las
diversas actitudes derivadas de una realidad plural no se le
ofrecen alternativas suficientemente amplia para la participación y el despliegue.
Por eso, determinados pasos políticos, dados desde el Estado, de estos trñnta años, han sido trascendentes e integradores
y ganaron más asistencia nacional de la que se podía esperar
desde algunos sectwes de la clientela inmediata. Eso ocurrió
con la liberaUzadón económica, con la incorporación a las
Naciones Unidas y la aceptación de sus principios progresivos
en el orden de la política exterior y, señaladamente, con la ley
de Prensa de 1966—punta de lanza del ordenamiento político,
según una definicito espedalmeote autorizada—. Y dio, a pesar de las Umttadones teóricas y prácticas de que esos míanos
pasos adrante no se han despojado todavía.
PACrORES DB VAJOAOON DB LA O R C U l A a O N . FIDUCaAlUA (EN .CIFRAS. ABSOLUTAS)
' A R O S
. 1960 . .1961.
1962
1963
Total...-.
: . j . 5.977,
10.320
15.759
16.874 ''¿2.427.
^ Fíiente:'"Nuevo Boletín Estadístico dft Banco de •EspaU^»
En 1968 el sector que ha ayudado más a la creación de dinero
ha sido el sector público, aun cuando su cifra de creación esté en valores absolutos, por debajo de la
de los dos años anteriores. De los
dos subsectores que componen el
sector público ha sido más expansivo el de los organismos oficiales,
que han ayudado a crear nuevo dinero, bajo diversas formas, en casi 13.000 millones de pesetas,
mientras que la Administración
Central sólo lo ha hecho por valor
de unos 2.000 millones. Esta actuación moderada de la Administración Central en la creación de
dinero se ha debido a la fuerte reducción experimentada por las
cuentas del Tesoro, que han reducido su saldo deudor en más de
3.500 millones de pesetas; es decir, que el Tesoro ha acudido menos al recurso de endeudarse con
el Baco de España, reduciendo incluso su saldo deudor.
El Estado existe
Hay otro hecho cantal que queda cmno herencia de estos
treinta años para los períodos subsiguientes: el E^stado existe.
Hay, pues, un cuerpo político para la continuidad histórica,
que puede abrirse, como decíamos hace pocos días, a las nuevas
,_r<!alidades y a los nuevos valores por ellits segregadi^
La {ncorporación de los valeres nuevos no significa la liquidadóB de los aatlgnos. La necesidad de boy, al crear las fórmnl» polftkas conespondientes a la situación igualitaria y a
la vocación democrática o de pwtidpación del mundo desarrollado de esta época, es construir la sínte^ que no se logró en
períodos anfericres.
Los estañóles de 1936 tuvieron que pagar con predo de sangre el egoísmo de los unos y la irresponsaUlidad de los otros.
Gracias a los sacrifidos de estos españoles, que liquidaron el
pasado, sus hijos pueden ^hora edificar sobre una historia de
treinta años, guardando lo que en dios ha habido de conquistas pumanentes: ese Estado que eriste, el pn^ósito de la concwdia, la voluntad de credmieirto. El carácter de "ccmstítudón
abierta" del sistema político hace podbk el progreso sin mptivas.
Sobre esta expoJHida, fnte^^unente asumida, y no sobre el
vacío, es como los españoles pueden levairtar con solidez una
nueva realidad polftica y sodaL El des^o de nuestro tiempo
es la modemizadón del país no sólo en los órdenes económico
y de la tecnolt^a, ano tamMén en el político y social. Precisamente idii es donde Bipaña necesita que se abracen las generadones y las meitfalidadcs separadas por estos treinta años
transcurridos desde 1939.
La financiación, en cambio, que
el Banco de España se ha visto
obligado a conceder a algunos organismos oficiales, ha sido la causa mayor del crecimiento del dinero en circulación el año pasado.
El crédito que se concedió a Ofile
—7.500 millones de pesetas—^para
hacer frente a aus pagos, y las mayores necesidades del Servicio Nacional de Cereales y de la Comisaría General de Abastecimientos
y Transportes, que les han hecho
acudir al crédito del Banco de España, han sido los motores básicos
de esta expansión dineraria.
La Banca que tiene una excelente situación de liquidez, ha solicitado de nuestro Banco Central muchos menos recursos que en años
pasados.
c4/my
CHVMfrl
—¿No sabes, buen hombre, que cuando das una bofetada
en una mejilla tienes que darla t a m b i é n en la otra?
19¿t •
1965
l56S
' 1967
1968
Sector público ..V.— 3 . 2 6 0 — 6.268 . Z359.
M81 • 12.249
3.968f5.796. -16.350 • . 14.965
Seclor Institucio*
Ms de Crédito. —14.220—•5.841 . . 4.11S
S.86S--^>10.069
28.772
20.387
11.684
2.934Sector exterior..., 23.699
21.0831 .14.584
S.982 •21.343 — 7.881 —•12.193 — .3.403
4.821
Otro» . . . ,
.• — • . 2 4 2 — 1.346- • 5 . 2 9 9 — . 2 . 8 4 6 — 1.096—
8 9 4 — 9 2 6 — 2 1 5 — • 3.93+
Las causas del crecimiento
I DE ABRIL DE tse»
1965
Pasos adelante
••••••••••••••••••••I
MADRID
1964 •
•
El sector exterior, debido al cambio de signo de nuestra Balanza
de Pagos el año pasado, ha actuado también expansivamente, pero
también en mucha menor cuantía
que el sector público. Las perspectivas para 1969 no parecen indicar
un crecimiento de nuestra circulación fiduciaria como en el año anterior. La reactivación de nuestra
economía
hace prever tensiones
eco
23.965
'23.064
24.416
18.787
•
que nuestras autoridades deberán
vigilar para evitar crecimientos
desmesurados en nuestras cifras
monetarias.
Reducir la expansión
oficial
El fuerte ritmo del gasto público
puede suponer, si es que los ingresos no aumentan al mismo ritmo,
nuevas actuaciones mucho más
expansivas de la Administración
Central, fundamentalmente a través del aumento, de nuevo, del saldo deudor de las Cuentas del Tesoro. Eso haría necesaria una reducción de la actuación expansiva
por parte de los organismos oficiales, aunque eso no sería fácil.
Por un decreto recientemente
aparecido se prorroga al régimen
que oMigó a Ofile, el año pasado,
a endeudarse con el Banco de España. La imposibilidad de revisión
de las tarifas eléctricas hace que
Ofile, para hacer frente a sus obligaciones con las empresas de energía eléctrica—por la construcción
de nuevas centrales y la utilización
de térmicas—tenga que acudir de
nuevo este año al crédito, ampliando la cifra del año anterior.
El Servicio Nacional de Cereales y la Comisaría de Abastecimientos y Transportes soportan la política de precios agrícolas de nuestro país. Mientras no se llegue a
una revisión de la política agrícola en este campo, las necesidades
aumentarán, por lo que el endeudamiento de estos dos organismos con nuestro máximo Banco tenderán también a crecer, introduciendo así un factor expansivo. El año pasado el aumento de
financiación que consiguieron fué
de 8.928 millones, más 7.367 millones de pagarés del S. N. C. que
el Banco de España ha descontado
a la Banca.
Por tanto, no sería deseable una
actuación muy expansiva de las instituciones de crédito. Si ello sucediese, el efecto combinado del sector público y de las instituciones de
crédito haría subir alarmantemente
las cifras de la circulación fiduciaria en 1969.
IGNACIO G A R C Í A G•Í11^
L
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