la masacre de ponce: una revelación documental inédita

LUIS MUÑOZ MARÍN, ARTHUR GARFIELD HAYS Y LA
MASACRE DE PONCE: UNA REVELACIÓN DOCUMENTAL
INÉDITA
Por Carmelo Rosario Natal
Viejos enfoques, nuevas preguntas
Al destacar el cultivo de la historia de la memoria como uno de los tópicos
en auge dentro la llamada “nueva historia cultural”, el distinguido académico
de la Universidad de Cambridge, Peter Burke, hace el siguiente comentario
en passant: “En cambio disponemos de mucho menos investigación…sobre
el tema de la amnesia social o cultural, más escurridizo pero posiblemente
no menos importante.” 1 Encuentro en esta observación casual de Burke la
expresión de una de mis preocupaciones como estudioso. Efectivamente,
hace mucho tiempo he pensado en la necesidad de una reflexión sistemática
sobre las amnesias, silencios y olvidos en la historia de Puerto Rico. La
investigación podría contribuir al aporte de perspectivas ignoradas,
consciente o inconscientemente, en nuestro acervo historiográfico.
Lo que divulgo en este escrito es un ejemplo típico de esa trayectoria de
amnesias y olvidos. La Masacre de Ponce ha sido objeto de una buena
cantidad de artículos, ensayos, comentarios, breves secciones en capítulos de
libros más generales y algunas memorias de coetáneos. Existe una tesis de
maestría inédita (Sonia Carbonell, Blanton Winship y el Partido
Nacionalista, UPR, 1984) y dos libros publicados recientemente: (Raúl
Medina Vázquez, Verdadera historia de la Masacre de Ponce, ICPR, 2001 y
Manuel E. Moraza Ortiz, La Masacre de Ponce, Publicaciones
Puertorriqueñas, 2001). No hay duda de que los eventos de marzo de 1937
en Ponce se conocen hoy con mucho más detalles en la medida en que la
historiografía y la memoria patriótica nacional los han mantenido como foco
de la culminación a que conducía la dialéctica de la violencia entre el estado
y el nacionalismo en la compleja década de 1930. Se han documentado los
antecedentes remotos e inmediatos del suceso. El registro de personajes
conocidos y sus respectivas actuaciones en los dos extremos en conflicto se
ha aumentado considerablemente. Los pormenores del drama trágico de
2
sangre en sí han cobrado perfiles más articulados y definidos. Inclusive, se
puede observar en uno que otro caso una incipiente apertura crítica que
tiende a distinguir los hechos de las leyendas y de las puras invenciones
posteriores, según se puede apreciar en el libro citado de Moraza Ortiz, por
ejemplo.
En definitiva, conocemos más sobre la Masacre de Ponce. Pero eso que hoy
conocemos mejor se refiere a las mismas preguntas y temas que se
plantearon desde el principio de las investigaciones en su día y que siguen
caracterizando las indagaciones más recientes: los antecedentes y los hechos
de sangre anteriores; los preparativos para la marcha de los nacionalistas
aquel Domingo de Ramos del 21 de marzo de 1937; los desplazamientos de
la policía; el permiso para la marcha concedido y luego retirado; el
comienzo de la marcha, la dilucidación de quién o quienes dispararon
primero; el saldo de muertos y heridos; las actuaciones heróicas de víctimas
nacionalistas y de parte del público; y la importante secuela que fue la
investigación civil y pública que demostró, como se sabe, que se trataba de
una masacre.
Lo que no ha sido estudiado, lo que no aparece en ningún libro, ni ensayo
ni artículo, las preguntas que no se han hecho en torno a la Masacre de
Ponce, podrían formularse así: ¿Más allá de los eventos que conducen a
los trágicos hechos de sangre en la calle, hoy más conocidos, cuál fue el
drama interno, tras bastidores, desconocido por el público general de
entonces y más aún por el de ahora, que condujo a la investigación civil
que demostró que se trataba de una masacre, contrario a lo que alegó en
su informe relámpago inicial el Gobernador Blanton Winship? ¿Qué otro
reparto de personajes que no han aflorado en ninguna investigación hasta
la fecha, tuvo que ver con la acción que se tomó para establecer la verdad?
¿Cómo se inició y transcurrió la secuencia de iniciativas que condujo a la
materialización del famoso Comité Hays? ¿Cómo se desenvolvió este
organismo y qué huellas dejó de inmediato en el país además de su
investigación e informe?[Enfasis mío]
Comienza la acción tras bastidores: hasta la designación de Hays
La historia que aquí se revela por primera vez se apoya en la documentación
inédita consultada en el archivo de la Fundación Luis Muñoz Marín
(AFLMM), en los papeles de Roger Nash Baldwin y especialmente los de
Arthur Garfield Hays, depositados en la Seeley J. Mudd Research Library de
3
la Universidad de Princeton en New Jersey, y en reportajes periodísticos
coetáneos. El drama comienza con un extraordinario documento cuyo
original está disponible en el AFLMM. Menos de cuatro horas después de la
tragedia; esto es, a las 7:10 p.m. del domingo 21 de marzo de 1937, un
distinguido residente de Ponce le cursa un cable a su apartamento en
Washington al ex senador Luis Muñoz Marín, a la sazón inmerso en
gestiones políticas en la capital federal. El remitente es Don Luis Sánchez
Frasqueri, comerciante y figura pública de relieve en la comunidad, padre
del joven Roberto Sánchez Vilella. Sánchez Frasqueri le informa a Muñoz lo
que vió desde el balcón del segundo piso del Casino de Ponce que daba a la
Calle Marina. Había llegado allí poco antes para compartir con algunos
amigos.2 La presencia de este importante testigo visual, y de otros no menos
relevantes, no era casualidad. El y muchas otras personas estaban apostados
en posiciones cercanas al escenario, porque en todo el casco antiguo de la
ciudad se palpaba la tensión; se sabía que algo grave podría ocurrir en
cualquier momento. ¿Qué dice el cable de Sánchez Frasqueri a Muñoz?
Acabo presenciar frente mi propia casa los crímenes más bochornosos y
despreciables cometido[s] por la policía contra jóvenes nacionalistas
indefensos y desarmados con asistencia propio jefe Orbeta como ciudadano
americano protesto semejante vilesa [sic]3
Ya el gobernador Blanton Winship había movilizado su personal
investigativo más inmediato para remitir precipitademente, como lo hace al
día siguiente de los hechos, su versión oficial a Washington. En un
radiograma dirigido al Dr. Ernest Gruening, Director de la División de
Territorios y Posesiones Insulares del Departamento del Interior, le informa
que los nacionalistas iniciaron la marcha pese a las advertencias que se les
hizo de que la situación podría degenerar en violencia y que fueron ellos los
que comenzaron el tiroteo: “Inmediately two shots were fired by the
Nationalists…with Nationalists firing from the street, and from roofs and
balconies on both sides of the street.” Según Winship, la policía actuó
responsablemente en todo momento: “[It] showed great patience,
consideration and understanding of the situation, as did the officers and men
under him [el Jefe de la Policía].”4
La reacción de Muñoz al cable de Sánchez Frasqueri fue inmediata. El 24 de
marzo le escribe a su antiguo amigo desde la década de los años veinte,
Roger Baldwin, prestigioso Director de la American Civil Liberties Union
(ACLU), a la oficina de éste en New York, indicándole que regresaba a
4
Puerto Rico en esos días para una breve visita. Al referirse al cable de
Sánchez Frasqueri, le dice [traducción literal del inglés mía]: “La
información que tengo de un testigo presencial del tiroteo en Ponce, un ex
Presidente o Vicepresidente conservador del Club Rotario, parece indicar
que hubo irresponsabilidad y brutalidad policíaca.” Señala Muñoz que la
causa inmediata de los sucesos era la política del gobierno de prohibir las
demostraciones públicas pacíficas. Ya se había prohibido una planeada para
San Juan el año anterior. Le parecía que era previsible que ocurrieran
sucesos violentos, porque los grupos que querían ejercer sus derechos civiles
no estaban dispuestos a tolerar la prohibición indefinidamente. “En un
momento determinado – escribe – [los grupos] deciden ejercerlos y entonces
viene la explosión.” Esta situación no podía seguir. “¿Hasta cuándo va a
durar esto?”, se pregunta Muñoz; y a renglón seguido le dice a su viejo
amigo Baldwin: “For the sake of the United States as well as of Puerto
Rico, can’t you do something to stop this?”5 [Enfasis mío]
Así concretamente fue que comenzó la historia del famoso comité que
investigó y demostró que lo ocurrido en Ponce fue una verdadera masacre.
Los estudios existentes no exploran el tema de su génesis y sus
interioridades e impactos inmediatos en la comunidad política de entonces.
[Enfasis mío.] Juan Antonio Corretjer escribió en 1969 que la Unión
Americana de Derechos Civiles hizo la investigación “a instancias de su
representante en Puerto Rico, Don Miguel Guerra Mondragón. 6 Marisa
Rosado escribe que “varios ciudadanos de Ponce solicitaron a la Union
Americana de Libertades Civiles que realizara una investigación sobre los
hechos ocurridos el 21 de marzo.”7 Por su parte, Raúl Medina Vázquez
expresa lo mismo al escribir que “como consecuencia del reclamo que
hiciera un grupo de ponceños para que se investigara por la Comisión de
Derechos Civiles de los Estados Unidos [sic] los sucesos del 21 de marzo en
Ponce, surgió el Comité Hays…”8 Moraza Ortiz se topó con alguna
documentación en el AFLMM que le sugería la activa participación de
Muñoz en la génesis del comité, pero no elabora sobre el particular en su
libro. Se limita a escribir: “La correspondencia y los documentos de Luis
Muñoz Marín resultan muy pertinentes para esta investigación. Muñoz
Marín se encontró muy activo en el proceso de investigación y divulgación
de la masacre. Entre otras cosas, impulsó la creación de la Comisión Hays
en la isla y cabildeó para la divulgación del informe en Washington.”9
[Enfasis mío]
5
¿Cuál es el testimonio de Muñoz mismo sobre este particular? En el primer
tomo de sus memorias publicadas confirma que su amigo Sánchez Frasqueri
en efecto había sido testigo del tiroteo desde el balcón de su residencia
[desde el balcón frente a su residencia, en realidad], y menciona otros dos
testigos presenciales que le informaron y que se encontraban “en una
esquina”; a saber, los licenciados Víctor Gutiérrez Franqui y Ernesto Ramos
Antonini. Los tres testigos le proveyeron, a su regreso de Washington, “los
detalles de la tragedia que observaron.” 10 En uno de los múltiples borradores
para sus memorias nunca concluidas, llamado “Cartas a Rina”, escribe
Muñoz que “Sánchez Frasqueri había observado todo el asunto desde un
balcón de un segundo piso al que había acudido para observar el evento. Su
descripción [véase arriba] era dramática e indignada. Aseveraba…que la
policía había llevado a cabo todo el tiroteo, estando desarmados los que se
llamaban a sí mismos cadetes de la república y, claro está, las enfermeras
de la república.”11
Muñoz debió llegar a Puerto Rico el 25 de marzo y se enfrentó a la pregunta
de un periodista: ¿Qué opina usted de la carnicería llevada a cabo en Ponce
el Domingo de Ramos? Contestación: Acabo de llegar a Puerto Rico y no he
podido, desde luego, formar opinión sobre los detalles de la tragedia.
Observo que la indignación pública por la matanza llevada a cabo es
profunda y universal. En cuanto a las causas básicas de este estado de cosas
en Puerto Rico, quiero decir que mientras el gobierno de Washington
permita que un burócrata americano, que él mismo ha dicho que tenemos el
derecho a la independencia si la queremos, ejerza toda clase de influencias
para atacar la defensa pacífica y ordenada del ideal de independencia, ese
burócrata estará poniendo en entredicho la buena fe del gobierno que
representa, y aumentará cada vez más la probabilidad de que ocurran
tragedias como la de Ponce. 12 Con el propósito de informarse con los
testigos presenciales de confianza que tiene en la ciudad, se traslada de
inmediato a Ponce, donde se reunió con sus tres amigos y otros informantes.
Esto lo confirma una carta que le remite desde Puerto Rico el 27 de marzo a
una funcionaria del Departamento del Interior de los Estados Unidos, la Sra.
Ruth Hampton. Indica Muñoz que ha auscultado la opinión pública en Ponce
y otros pueblos, confirmando que la reacción “es prácticamente universal
contra el gobierno.” La evidencia que ha visto o le han mostrado indica
claramente que la policía inició el tiroteo. La fotografía que examinó, y que
todavía no se había hecho pública, demostraba que la policía estaba
disparando y dispuesta a disparar y que no veía a ningún civil disparando.
This photograph is remarkable – escribe Muñoz – in that the policemen are
6
not shooting at the uniformed nationalists but at a terrorized crowd in full
flight. La más importante expresión en esta carta se contiene en el siguiente
párrafo:
Public opinion is indignant against Governor Winship. The prevalent belief
is that he had given deliberate orders to make a horrible example, under the
military belief that emotions can be subdued by bullets. Tied up with the
terrific pressure brought against the peaceful advocates of independence,
the picture that is being formed in the public mind is that of forcing
advocates of independence to an attitude of violence and defiance, and then
terrorizing those who have taken this attitude.”13
La documentación inédita que estamos articulando en esta narración en el
orden cronológico en que se produjo, revela que Roger Baldwin reaccionó
prontamente a la petición de Munoz del 24 de marzo para que hiciera algo
“to stop this.” Baldwin de inmediato convierte a Muñoz en su hombre de
confianza y principal fuente de información. Le contesta enviándole una
misiva fechada el 29 de marzo en la que le encarga una importante tarea: “I
want to get what you regard as a really authentic report on the riot at
Ponce. Responsible Puerto Ricans ought jointly to sign a statement after
investigation as to exactly what the causes were and how such tragic events
can be prevented in the future.”14 Es evidente que ya se va perfilando lo que
será el esquema de la agenda de trabajo del incipiente Comité Hays;
resultado, como hemos visto, de las iniciativas tras bastidores que de
inmediato desencadena aquel breve pero dramático cable de Sánchez
Frasqueri a Muñoz en Wahington.
A las gestiones de investigación conjuntas de Muñoz y sus principales
colegas y amigos en Ponce, Sánchez Frasqueri, Ramos Antonini y Gutiérrez
Franqui, se van incorporando otros prominentes ciudadanos que en muy
pocos días se asocian a la iniciativa de Muñoz y Baldwin. Entre ellas figuran
el Lic. Francisco Parra Capó, Presidente de la Asamblea Municipal, el Dr.
Manuel de la Pila Iglesias, el Lic. Erasto Arjona Siaca, Guillermo Vivas
Valdivieso, Director de “El Día” y el exfiscal Rafael V. Pérez Marchand,
quien recién había renuncido a su puesto por presiones del gobierno al no
responder su investigación oficial a la postura que defendía Winship. El
grupo local se organiza con el título de “Comité de Ciudadanos de Ponce
para la Defensa de los Derechos Civiles”, presidido por el abogado
republicano Felipe Colón Díaz, quien luego figurará junto a Gutiérrez
7
Franqui y Ramos Antonini como los defensores de los nacionalistas
acusados.15
Efectuados los trabajos preliminares de investigación y de organización, y
enterados del involucramiento e interés de Baldwin a instancias de Muñoz,
el Comité de Ciudadanos de Ponce, de acuerdo con éste, decide comunicarle
a Baldwin el resultado de sus deliberaciones. El portavoz del grupo será
Ramos Antonini, quien le comunica a Baldwin que el Comité invitaba a la
ACLU a nombrar un grupo no partidista o multipartidista para investigar la
tragedia. Así lo comunica Baldwin a Muñoz en un cable fechado el 29 de
marzo:
Ramos Antonini Ponce invites us to name representative nonpartisan
commission investigating riot please advise whether responsible
nonpartisan or allpartisan group can be assembled and whether we should
participate would Guerra or any other puertorrican be acceptable for us if
not is any representative american on island16
El grupo de Ponce pide a la ACLU que intervenga nombrando un comité
imparcial. Baldwin le pide a Muñoz que lo asesore en cuanto a la formación
de dicho cuerpo. Inclusive lo consulta sobre la posibilidad de que la
respetada figura de reputación liberal y miembro de la ACLU que lo era el
Licenciado Miguel Guerra Mondragón, o algún “representative american on
island”, pudiesen dirigir los trabajos.
Es obvio que Muñoz, en tanto hombre de confianza de Baldwin, es el factor
principal que mueve los hilos en Puerto Rico en el seno de sus amigos y
colegas, en torno a lo que habrá de hacerse con relación a una investigación
ciudadana independiente que desmantele la versión oficial de Winship. Era
el independentista más radical y activo dentro del liberalismo y el de mayor
reconocimiento por su obra pública en el país. Se le conocía por haber
votado por Pedro Albizu Campos en 1932 y por su defensa pública de los
nacionalistas encarcelados en 1936.17 Era además el mejor relacionado con
personalidades de impacto en los Estados Unidos. Baldwin le ha indicado
que dependerá de la información que él le remita sobre el incidente. Le ha
encomendado movilizar a “puertorriqueños responsables”. Una vez logrado
ese objetivo, y recibida la sugerencia del grupo de Ponce, ahora le confía la
coordinación de las conversaciones que culminen en un comité investigador
8
“nonpartisan or allpartisan” que sea aceptable en general a la opinión
pública.
Las conversaciones, efectuadas durante el mes de abril, desembocan en una
propuesta que le comunica Muñoz a Baldwin a fines de abril o comienzos de
mayo:
Proposal is for a committee consisting of presidents of Atheneaum; Medical
Association; Bar Association;, University Law School; Teachers‟
Association and representatives of the two non partisan daily papers of
Puerto Rico stop Committee to be presided by someone designated by Civil
Liberties Union stop Very nature of situation requires committee be
presided by impartial outsider stop Strongly recomend this be done and that
person designated have no close personal ties with colonial officers.18
Obsérvese que además del énfasis inicial en el sentido de que el comité esté
constituido por personas distinguidas que fueran “nonpartisan or
allpartisan”, ahora se incorpora el elemento nuevo de la necesidad de que su
presidente sea designado por la misma ACLU; esto es, un “impartial
outsider” sin “close personal ties with colonial officers.” ¿Quién podría
responder a estas cualificaciones? El nombre de la persona designada surgió
por acuerdo del grupo de Ponce a sugerencia de Muñoz y con la
concurrencia de Baldwin. No hay duda de que la iniciativa provino de
Muñoz Marín. En uno de los borradores para sus memorias dice que se
seleccionó al muy prestigioso abogado de New York y principal consultor
legal de la ACLU, el Licenciado Arthur Garfield Hays, para presidir el
comité, “a petición mía.”19 [Enfasis mío] En el primer tomo de las
memorias publicadas es más específico. Escribe que la ACLU, “en
respuesta a un telefonema que hice desde la casa de Manuel García
Méndez de Aguadilla, envió a su abogado principal, Arthur Garfield Hays,
a investigar los hechos.” 20 [Enfasis mío] Lo de la llamada telefónica parece
confirmarlo el propio Hays al escribir en sus memorias publicadas: “Imagine
your mind clouded by worries about a stockholder‟s suit, a breach of
contract, a trust agreement, a question of real estate encroachment, the
construction of a will. [Suddenly] There comes a call to go to Puerto Rico,
to act as chairman of a commission to investigate the Ponce Massacre.”21
Así culminaba esta primera jornada que puso en movimiento el sensacional
cable del indignado testigo presencial Don Luis Sánchez Frasqueri. Hays
acepta la invitación para venir a Puerto Rico en un tono alborozado, como
9
alguien que sale de la prisión de su rutina profesional de gran abogado
exitoso para involucrarse en otra de las muchas batallas civilistas por las que
era conocido internacionalmente; a saber, la lucha por el reconocimiento y
el respeto a los derechos civiles de la minorías, a cuya dedicación le llamaba
“la sal” de su vida.
Llegada de Hays y el trasbastidores durante los trabajos
La prensa del país le dio mucho despliegue a la inminente llegada de Hays
para dirigir el comité localmente constituido. Muñoz quiere ser el primero en
entrar en contacto privado con su recomendado. Por eso le envía
anticipadamente una nota manuscrita por conducto de Jesús T. Piñero el
jueves 13 de mayo, el mismo día de la esperada llegada. Le indica que
aunque está fuera de San Juan, llegará por la noche a la capital y tratará de
verlo en su hotel. Si eso no pudiera ser, los arreglos a esos mismos efectos se
harían a través de Piñero.22 Hays viene bien preparado. Conoce, porque
Baldwin se las facilitó, tanto la versión oficial del tiroteo que ha enviado
Winship a Washington como la que pidió y recibió de parte de Muñoz.
Baldwin le suple además otros documentos sobre la situación política en el
país, sobre los planteamientos independentistas de Muñoz y una lista de
personas en Puerto Rico que, a su juicio, “it would be worth while your
seeing.”23
La llegada del representante de la ACLU el jueves 13 de mayo por la tarde
convocó a muchos periodistas y figuras públicas que estaban muy atentos e
interesados en el caso. Entre los que lo recibieron en el aeropuerto
estuvieron los siguientes miembros del Comité que él presidiría: Lic.
Mariano Acosta Velarde, Presidente del Bar de Abogados; Lic. Fulgencio
Piñeiro, Presidente de la Asociación de Maestros; Lic. Emilio S. Belaval,
Presidente del Ateneo Puertorriqueño; Francisco Zeno, Director de La
Correspondencia; José Dávila Ricci, representante del Director de El
Mundo[José Coll Vidal] y el Lic. Antonio Ayuso Valdivieso, Director de El
Imparcial. De Ponce acudieron el Lic. Felipe Colón Díaz, Presidente del
Comité de Ciudadanos de Ponce para la Defensa de los Derechos Civiles y
otros miembros de dicha agrupación: el Dr. José N. Gándara; el Rev.
Abelardo Díaz Morales; el Lic. José Huertas Zayas. Entre los presentes
también estuvieron los Licenciados Vicente Géigel Polanco y Julio Pinto
Gandía y Jesús T. Piñero. Ante las preguntas de la prensa, Hays insiste en
que viene a presidir una investigación no partidista. No hará más
comentarios hasta que se reúna con el Comité, aunque revela que se le han
10
suministrado datos y está bastante familiarizado con el caso, sobre el cual se
rendirá un informe público en su momento. El Comité se reunió la misma
noche del 13 de mayo en San Juan, ocasión en que acordó solicitar al
Gobernador Winship que sometiera al organismo toda la evidencia que
tuviera sobre los sucesos de Ponce. 24
Simultáneamente, se han efectuado los preparativos para iniciar las vistas
públicas de inmediato, el 14 de mayo, en el Salón de Actos de la Alcaldía de
Ponce. Allí quedó constituida oficialmente la “Commission of Inquiry into
the Causes of the Ponce Massacre”, según rezaba el membrete del papel
oficial del organismo. Sería presidido por Hays con el Lic. Belaval a cargo
de la Secretaría. Los trabajos se conducirían en el idioma inglés y se
extenderían en Ponce hasta el 18 de mayo. Habría una sesión en San Juan el
día 21. El sábado 22 de mayo a partir de las 8:30 p.m. se difundiría
públicamente por la radio desde la Plaza Baldorioty de la capital, el informe
final del Comité Hays, previo acuerdo con el Administrador de San Juan, el
Dr. Carlos M. de Castro. Hays partiría de Puerto Rico el 24 de mayo. 25
Precediendo la llegada de Hays a Puerto Rico, el Fiscal Auxiliar de Ponce,
Licenciado Pedro Rodríguez Serra, encargado de llevar a cabo la
investigación e informe oficiales de los hechos iniciada por el renunciante
fiscal original, Rafael V. Pérez Marchand, somete su documento el 10 de
mayo. Como se esperaba, las conclusiones principales se ajustaban
esencialmente a lo que el Gobernador Winship había comunicado el 22 de
marzo a Washington. Se alega que cuando se le ordenó a los cadetes que
detuvieran la marcha, se oyeron tres o cuatro disparos provenientes de la
gente que estaba al frente del Club Nacionalista. Al primer disparo contra la
policía, el agente Eusebio Sánchez cayó muerto. La policía respondió
disparando a su vez contra los nacionalistas. Hubo disparos contra la policía
desde los techos y casas aledañas.26
Ya se indicó que Hays estaba al tanto de los informes conflictivos al
momento de su llegada. Conocía particularmente la versión de la masacre
que Muñoz le había comunicado a petición de Baldwin, apoyándose en sus
fuentes ponceñas. Como se esperaba, muchas serían las presiones a que
estaría sometido en el transcurso de su estadía en la Isla, comenzando por las
de las fuerzas políticas y sociales reaccionarias que detentaban el poder
entonces y que dirigían a través de Winship la provocación y persecución
sistemáticas del nacionalismo. El informe oficial de los sucesos era la
primera pieza con la que se intentaba intimidarlo. Pero esto, que era de
11
predecible, no fue todo. Hays recibió una buena cantidad de correspondencia
contentiva de recomendaciones, análisis, halagos y felicitaciones, condenas
y peticiones interesadas. Era como si la jauría de políticos, los buscadores de
fortuna y algunas personas quienes honradamente se sentían discrimadas y
perseguidas, quisieran aprovechar un escenario dramático sin precedentes
para adelantar sus respectivas causas. El conjunto de la correspondencia
recoge nítidamente la atmósfera cargada y las divisiones y conflictos que
signan la década. Un remitente le advierte en carta desde New York el 11 de
mayo que se enfrentará a una situación sicológicamente difícil. La masacre
puede haber sacudido la conciencia del país; no obstante se percatará - le
advierten – que hasta líderes liberales no levantarían mucho la voz contra
Gruening y Winship por conveniencia política. Por lo tanto “very few people
will talk.” Hays debería consultar al Dr. Tomás Blanco, un hombre honrado
de mucho prestigio que no tenía un empleo que perder. También a Enrique
Bird, aunque en este caso había que protegerlo, puesto que ostentaba una
posición en el gobierno.27
La Juventud Socialista de Puerto Rico, a través de sus líderes principales
Walter Rivera Díaz e Hipólito Marcano, le desean éxito y expresan que
interesan concerlo. Un Robert Clairborne, empresario frutero de Mayagüez,
pone a su servicio su conocimiento y experiencia con la raza y la sicología
latinas en el país. Del National Labor Relations Board (Washington) le
recomiendan otras personas que conocen el idioma español y que han
observado de primera mano el fascismo en España e Italia. Entre las
abundantes cartas de felicitación que siguen llegando, comienzan a aparecer
otros casos de personas que se quejan de violación a sus derechos civiles.
Así, nos topamos con el caso del Lic. Rafael Arjona Siaca, de la Corte de
Distrito de Humacao, quien alega que ha sido objeto de ataques públicos por
su vigorosa defensa de la búsqueda de igualdad política por medio de su
ideal de la estadidad. Personas de orientación independentista alientan a
Hays cuando lo critican en los medios noticiosos y le dicen que se trata de
puertorriqueños que quieren “seguir siendo esclavos.” El conocido
nacionalista Clemente Pereda expresa su alegría “for the fact that there is
under the American flag such an institution as the American Civil Liberties
Union, and that there are such men as you.” En un país controlado por una
dictadura, era continua la violación de los derechos civiles. Pereda señala
que él fue expulsado de la Universidad de Puerto Rico “on account of my
political ideas on freedom”, sin que se le diera la oportunidad de defenderse.
La policía lo había intervenido en numerosas ocasiones. Interesa conocer a
Hays, a quien envía su curriculum vitae para su consideración.28
12
Ocasionalmente se encuentra entre esta correspondencia que Hays recibía
durante los trabajos del Comité en Ponce, alguna carta de condena de algún
incondicional del régimen. El 19 de mayo le escriben diciéndole que su
trabajo en Puerto Rico es un reto a la constitución de los Estados Unidos y al
gobierno legalmente constituido por la voluntad del pueblo. [La Coalición]
El remitente le plantea a Hays dos preguntas: 1. “Would you defend the flag
and the government of the United States against any enemy, internal or
external?” 2. “Are you generally recognized as a good loyal and patriotic
United States citizen in your locality and state?” La reacción de Hays es una
escueta nota a lápiz al margen: “This one is crazy.”29
El cambio de escenario: San Juan
Lo esencial de las investigaciones del Comité Hays en Ponce entre el 14 y el
18 de mayo, principalmente algunos de los interrogatorios a los testigos, se
pueden consultar en los libros mencionados de Raúl Medina Vázquez y
Manuel Moraza Ortiz. Para los efectos del enfoque de este trabajo, me
interesa más continuar la exposición documental de la historia paralela
inédita o casi desconocida que latía tras bastidores; esto es, mientras
discurrían los trabajos públicos que se comentaban ampliamente, suscitando
interpretaciones y pasiones encontradas.
El Comité Hays se trasladó a San Juan el 19 de mayo para concluir la fase
investigativa de las violaciones a los derechos civiles con dos sesiones el 20
y el 21, a celebrarse en el Templo del Maestro, edificio ubicado al lado del
actual Archivo General de Puerto Rico. El informe final se haría público el
día 22 en la Plaza Baldorioty, como se ha indicado previamente. Es evidente
que el cuerpo de la correspondencia que recibe Hays se hace más denso en
aquellos últimos días de mayo de 1937, especialmente a partir del traslado
de los trabajos a San Juan. Es un material que sigue develando hilos
desconocidos, felicitaciones y expresiones de admiración, condenas de parte
de los incondicionales y oportunidades aprovechadas por personalidades de
trascendencia pública. Así, por ejemplo, se destaca el hecho de que el primer
deponente en San Juan sería Luis Muñoz Marín, privilegio que se le concede
por su notable ascendencia política, su conocida intervención protagónica en
las gestiones que condujeron a la constitución y actuación del Comité Hays
y, seguramente, por acuerdo con sus amigos Baldwin y Hays mismos. Como
líder independentista dentro del liberalismo, Muñoz intenta aprovechar el
escenario para darle un cariz de violación a los derechos civiles del pueblo
13
de Puerto Rico, a lo que claramente es una argumentación estrictamente
política. Muñoz condena repetidas veces la intervención de Gruening en los
asuntos políticos de los puertorriqueños, al pretender que se dejara de hablar
de la independencia. Inclusive, reitera su conocida posición pública según la
cual Gruening tuvo mucho que ver con el origen del malintencionado Bill
Tydings de comienzos del año anterior, en el que la oferta de un plebiscito
independencia sí o no, iba dirigida a la ruina del país y al desprestigio de la
independencia. Gruening, antiguo amigo y colaborador de Muñoz, se
convertía según éste en un violador del derecho de los puertorriqueños a la
independencia, de éstos desearla.30
Las sesiones en San Juan cerraron al día siguiente con el testimonio de la
profesora de español de la Escuela Superior Central de Santurce, Inés María
Mendoza de Palacios, quién hizo su exposición el 21 de mayo. Se le habían
violado sus derechos civiles, expulsándola de su trabajo, por ser
independentista y por reclamar que se usara el lenguaje vernáculo en la
enseñanza en el país. El conjunto documental de esta dramática historia ha
sido recogido en la correspondencia cruzada entre la profesora Mendoza y
Hays en el libro editado por Carmelo Rosario Natal, Inés María Mendoza y
la batalla del idioma y publicado por la Fundación Luis Muñoz Marín en el
2004.
A partir del 21 de mayo el epistolario de Hays se sigue nutriendo de las
reacciones de sus remitentes. El ex fiscal Pérez Marchand lo felicita por su
temperamento, honestidad y valentía y le comunica su sentimiento de que
“my country is heavily in debt with you for the great service you have just
rendered it in your fight for our civil liberties…”. Otro remitente lo felicita
por su victoria sobre “solapados duplex esclavos oficiales” y por
“mantener libertades civiles en mi tierra que es suya.” Aunque sigue
reapareciendo de vez en cuando la queja de algún reaccionario que lo acusa
de haber actuado con total parcialidad y prejuicio con el fin de desprestigiar
la administración del gobernador Winship.31 Uno de los abogados de la
ACLU le escribe desde New York instándolo a que aproveche su gran
triunfo público en Puerto Rico para asumir el liderato en los recursos de
apelación que se presentaban en esos días en la Corte Suprema de los
Estados Unidos en el caso por sedición contra Pedro Albizu Campos y sus
siete compañeros.32
A Hays le había ocupado otra iniciativa importante en aquellos breves diez
días de su estadía en la Isla. Logró interesar al grupo de líderes liberales
14
ponceños y de San Juan para que organizaran una rama de la ACLU en
Puerto Rico. El 21 de mayo le informa a las oficinas en New York: “Have
started organization branch here at enthusiastic meeting. Will you send
Wirin inmediately?…This job must be continued until our work is done.”33
Efectivamente, el 29 de mayo Hays recibe un informe indicativo de que la
Asociación Puertorriqueña de Libertades Civiles había quedado debidamente
constituida el día anterior. La presidía el Dr. Tomás Blanco, con el
Licenciado Felipe Colón Díaz y el Dr. Antonio Fernós Isern como VicePresidentes. Tesorera, Inés María Mendoza. Secretario, Licenciado Vicente
Géigel Polanco. Asesor Legal, Licenciado Ernesto Ramos Antonini. Muñoz,
y muchos de los líderes de Ponce, incluyendo al Licenciado Pérez Marchand
y miembros del Comité Hays, también figuraron entre los fundadores. Este
documento puede consultarse en Carmelo Rosario Natal, Inés María
Mendoza y la batalla del idioma. Cartas, 1937-1938, San Juan, FLMM,
36-37. Queda por conocerse la trayectoria de este importante proyecto casi
desconocido que fue una de las secuelas de la Masacre de Ponce.
Muñoz Marín evalúa los resultados
Las conclusiones hechas públicas por el Comité Hays el 22 de mayo en la
Plaza Baldorioty en San Juan fueron breves y al grano. Lo que sucedió en
Ponce fue una masacre. Las libertades civiles de la libre expresión y el
derecho a la reunión pacífica de los nacionalistas habían sido violadas
durante los últimos nueve meses por órdenes del Gobernador Winship. Se
les había amenazado con usar la fuerza si insistían en ejercer sus derechos:
“The Ponce massacre was due to the denial by the police of the civil rights
of citizens to parade and assemble. This denial was ordered by the Governor
of Puerto Rico.”34 El documento tenía la firma del propio Hays y, asimismo,
las firmas de Emilio S. Belaval, Manuel Díaz García, Francisco M. Zeno,
Mariano Acosta Velarde, José Dávila Ricci y Fulgencio Piñero El resumen
que le envía Hays a Washington el 27 de mayo a Harold Ickes, Secretario
del Interior, lee en parte así: “Evidence showed clearly that report of
Governor stating that nationalists had fired shots and there was shooting by
nationalists not only from street but from balconies and roofs as well wholly
untrue.” Y añade que la caracterización que hizo el pueblo de Ponce de que
lo que sucedió fue una masacre fue “properly descriptive.”35 A comienzos
de junio, en un artículo que le publican en la prestigiosa revista The Nation,
Hays hacía un breve recuento de los trabajos del comité y reiteraba las
conclusiones ya conocidas de la investigación. 36
15
Muñoz Marín, actor clave tras bastidores en el proceso de formación y de los
trabajos del Comité Hays, ha dejado en un inspirado y revelador informe
privado que le envía Ruby Black el 26 de mayo, sus impresiones frescas de
todo lo que vio. Por su carácter inédito e importancia, se reproducen in
extenso las partes más relevantes:
Dear Ruby: Hays left by last Sunday‟s plane. He, and his committee with
him, did a splendid job. Not only did they unearth all the truly incredible
horror of the Ponce massacre, they brought to light all the chicanery and
skullduggery of the Government in its Old Testament task of collective
vengeance for individual crimes. Elemental witnesses had not been
examined by the District Attorneys now in charge! The photographs so
fortunately taken just before and just after the shooting started had not been
studied by judicial officers, although they remembered having seen them in
the papers!! Obviously, everyone is under orders to guarantee the police
impunity if at all possible in political shootings. Maybe there are no orders
but just strong suggestions. When one policeman was finally arrested the
Ponce Chief of Police let the cat out of the bag by accusing the District
Attorney of having „betrayed‟ the Police.
The committee, an unimpeachable one: President of the Bar, of the
Teachers, of the Athenaeum, an expresident of Medical Association,, the
editors of three non party newspapers of San Juan; not a Ponce man in it to
avoid local feeling [Enfasis mío], unanimously placed responsibility on
Winship. Hays gave Ernest [Gruening], an old friend, hell over the
telephone, then held a three hour conference with him at Ernest‟s request.
Ernest told Hays he was shocked , horrified, but that he had no control over
the Governor, who was directly under the President! As if Ernest‟s job
wasn‟t precisely watching the Governor for the President, since it is plainly
impossible for the President to watch him personally!…Hays told Ernest (as
reported by Hays to me): „Then, make a statement clearing yourself.‟ Ernest
replied something about administrative etiquette. Then Hays said to him:
„Then resign and then explain a s a private citizen; but you‟ve got to clear
your name‟…
Hays worked like hell, night and day. The hearings were dignified,
methodical, judicial, without admission of hearsay evidence, but completely
democratic. They were open to the public and anyone could cross-question
witnesses, and many did. The Hays Committee has given Puerto Ricans a
new sense of what liberty means. Many people, including nationalists, have
16
said to me that now they understand what Americanism means. Hays has
made more good Americans than any other influence ever applied here. And
of course, he has not weakened peaceful independence at all in doing this.
He gave the nationalists some sound advice against violent tactics, and they
took it from him as they would from a father, not an enemy.…
………………………………………………………………………………..
You now see people going around with smiling faces. An oppression has
been lifted from their souls.…For Hays was careful to drum it in that liberty
means also the right of other people to do what you may not like. From my
talks with nationalists I gather that this attitude has done more to tame them
than one thousand years worth of jail sentences could.
………………………………………………………………………………..
Puerto Rico has had some rotten and horrible experiences in the past few
years. But it has had two new and swell experiences: Roosevelt‟s honest
attempt to do economic justice, and Hays‟ practical conveyance of the sense
and meaning of freedom.…
Yours for Jeffersonian (not Hooverian) liberty and Rosseveltian social
justice. As ever,37
Simultáneamente, publicaba Muñoz en La Democracia unas notas
editoriales tituladas “Las lecciones del Comité Hays”, en las que señalaba
que en realidad el informe no recogía nada nuevo que no fuera conocido por
el público. Se sabía que Winship era una calamidad que se caracterizaba por
la persecución de los nacionalistas y por la represión de sus derechos civiles.
Lo que sí aportaba el comité era la evidencia, “los distintos factores
evidenciales en un informe compacto, brillante, irrebatible.” En realidad, el
servicio más importante que le rendía el Comité Hays a Puerto Rico
consistía en haber demostrado con elocuencia y en la acción lo que era la
Libertad. Era un servicio que le rendía Hays no solo a la isla sino a los
Estados Unidos mismos. Como en Puerto Rico no estaba resuelto aún el
problema de “nuestra cultura de libertad”, el reciente ejercicio de la
expresión pública de manera libre y valiente, era una lección que tenía que
aprovechar la gente para materializar en su momento su voluntad “para
nuesta vida futura de pueblo soberano.”38
17
Luis Muñoz Marín rubricaba su intenso involucramiento en todo el episodio
trágico de la Masacre, expresando su satisfacción con los resultados. En la
asamblea constitutiva de su Partido Liberal, Neto, Auténtico y Completo,
efectuada en Arecibo el 27 de junio, logró que se aprobara una resolución
“expressing the gratitude of the Party to you personally, to the committee
you presided over and to the ACLU for the investigation of the Ponce
massacre and for activities in advancing the cause of civil liberty and Puerto
Rican rights.”
La tragedia de Ponce tuvo como secuela irónica el que varios nacionalistas
fueran sometidos a juicio por los hechos de sangre, en lo que a todas luces
parecía un esfuerzo del gobierno por salvar cara. La correspondencia de
Hays contiene varias cartas atinentes a las gestiones de la defensa, en las que
se registran las dificultades económicas para atender los gastos, según lo
atestigua el Licenciado Gilberto Concepción de Gracia; intercambios de
Hays con Winship sobre las acusaciones e informes del Licenciado Ramos
Antonini a Hays sobre la situación jurídica de los casos. Este juicio,
consecuencia inmediata de la Masacre, no ha sido objeto de investigaciones
detalladas y espera por un estudioso que haga justicia a las partes.
El 17 de febrero de 1938, al conocerse la decisión del tribunal que declaraba
inocentes a los nacionalistas enjuiciados, Muñoz le cursa un jubiloso cable
desde Ponce a su amigo Hays: “All Ponce accused acquitted stop your
committee completely veindicated [sic] congratulations Luis Muñoz
Marín”39 Hays le contesta agradeciéndole la buena noticia y le indica que
siempre le pareció imposible que los acusados resultasen culpables, pese a
“las fuerzas a las que se enfrentaban.” Y para culminar su ofensiva contra
Winship, Hays le escribe a éste una carta fechada el 28 de febrero de 1938.
Antes de comenzar su investigación, el Comité Hays había visitado al
Gobernador para solicitarle toda su cooperación. Winship le había expresado
al grupo que lo mejor sería que se esperara hasta que se completara el juicio
contra los nacionalistas acusados, ya que los procedimientos en las cortes
serían más confiables que la investigación extraoficial que se haría. Ahora,
alegaba Hays en su carta, después de la investigación imparcial efectuada
por ciudadanos de prestigio; y más aún, habiendo resultado inocentes los
nacionalistas acusados, Winship debería revisar su informe original. Los
resultados del juicio en Ponce apoyaban los hallazgos de la investigación del
Comité. Cualquier ciudadano razonable podría concluir, tanto por la razón
como por los resultados de la investigación y del juicio, que la policía fue la
responsable de la masacre. Concluye Hays su ofensiva proponiendo a
18
Winship algo que sabía no ocurriría; a saber, que procesara judicialmente a
los policías responsables.40
Así culminaban aquellos intensos meses de marzo a mayo de 1937, durante
los cuales el país estuvo en vilo y la ciudad de Ponce se horrorizaba ante lo
que presenció. Elementos prominentes de la sociedad civil liberal se
movilizaron y organizaron para enfrentar la versión oficial del régimen
reaccionario. En todo el proceso, desde su comienzo, Muñoz fue uno de los
factores principales junto a sus sólidos aliados Roger Baldwin y Arthur
Garfield Hays. Era la voz independentista más reconocida dentro del
liberalismo puertorriqueño. No simpatizaba con la metodología de los
nacionalistas cuyos derechos defendía, pero aportaba su prestigio,
convicciones y acción a una causa justa que genuinamente le motivaba. De
paso, aprovechaba astutamente el contexto político para darle más
credibilidad, con su eficiente liderato ante la crisis, al nuevo movimiento que
estaba a punto de lanzar a la palestra pública.
1
Paul Burke, ¿Qué es la historia cultural? (Paidós: Barcelona, 2006), 87
Testimonio de Sánchez Frasqueri en Medina Vázquez, op. cit., 152
3
AFLMM, “Materiales para el libro”, caja 11
4
Winship a Gruening, 23 de marzo de 1937. Papeles de Arthur Garfield Hays depositados en la Seeley G.
Mudd Research Library de la Universidad de Princeton en New Jersey. En adelante, PH.
5
Muñoz a Baldwin, 24 de marzo de 1937. Papeles de Roger Baldwuin depositados en la Seeley J. Mudd
Research Library de la Universidad de Princeton en New Jersey. En adelante, PB.
6
Juan Antonio Corretjer, Albizu Campos y la Masacre de Ponce (Guaynabo, 1969), 17
7
Marisa Rosado, Pedro Albizu Campos: las llamas de la aurora. Un acercamiento a su biografía, 2da.
ed. (San Juan, Puerto Rico, 2001), 264
8
op. cit., 51
9
op. cit., 16
10
Luis Muñoz Marín, Memorias. Autobiografía pública, Tomo I, 2da. ed. (San Juan: FLMM, 2003), 174
11
FLMM, “Cartas a Rina”, 94
12
Archivo privado de Gloria Arjona, fotocopia en el AFLMM, cartapacio, 76
13
Muñoz a Ruth Hampton, en AFLMM, “Materiales para el Libro”Caja 11
14
Baldwin a Muñoz, 29 de marzo de 1937. Baldwin Papers [PB]
15
Véase la colección de recortes de periódicos (1935-1939) recopiladas en un album, en el AFLMM;
Muñoz, Memorias, I, 174; Muñoz, “Cartas a Rina”, 174
16
Baldwin a Muñoz, 29 de marzo de 1937. En PB
17
Véase de Carmelo Rosario Natal, Albizu Campos preso en Atlanta, San Juan, Producciones Históricas,
2001 y “Luis Muñoz Marín y los presos nacionalistas, 1936-1937”, El Nuevo Día (Revista Domingo), 1617
18
AFLMM, “Materiales para el Libro, Caja 11
19
AFLMM, Borrador de entrevistas de Muñoz Marín con Alex W. Maldonado, 179.
20
Memorias, I, 174
2
19
21
Arthur Garfield Hays, City Lawyer: Autobiography of a Law Practice (New York: Reinholt, 1942),
224
22
Muñoz a Hays, 13 de mayo de 1937. PH
23
Baldwin a Hays, 11 y 12 de mayo de 1937. PH
24
El Imparcial, 14 de mayo de 1937
25
La Democracia, 16, 18, 19 y 24 de mayo de 1937; El Imparcial, 22 de mayo de 1937
26
Informe del Fisacal Rodríguez Serra al Licenciado Benigno Fernández García, Attorney General, 1 de
mayo de 1937, en PH; Medina Vázquez, op. cit., 41-47
27
[¿] a Hays, 11 de mayo de 1937. PH
28
[¿] a Hays, 11 de mayo de 1937; Walter Rivera Díaz a Hays, 14 de mayo de 1937; Robert Clairborne a
Hays, 15 de mayo de 1937; Heber Blankenhord a Hays, 18 de mayo de 1937; Rita Negrón Rodríguez a
Hays, 20 de mayo de 1937; Rafael Arjona Siaca a Hays, 20 de mayo de 1937; Clemente Pereda a Hays, 20
de mayo de 1937. En PH
29
Juan S. Morales a Hays, 19 de mayo de 1937. PH
30
AFLMM, Sección III, Serie 7; El Mundo, 21 de mayo de 1937; La Deocracia, 21 de mayo de 1937;
Carmelo Rosario Natal, Luis Muñoz Marín y la independencia de Puerto Rico, San Juan, 1994, cap. 3
31
Pérez Marchand a Hays, 21 de mayo de 1937; Elpidio de Mier a Hays, 22 de mayo de 1937; E. Pérez
Casalduc a Hays, 22 de mayo de 1937. PH
32
A. L. Wirin a Hays, 22 de mayo de 1937. PH
33
Hays a ACLU, 21 de mayo de 1937
34
“Conclusiones”. PH
35
Hays a Ickes, 27 de mayo de 1937. PH
36
Hays, “Defending Justice in Puerto Rico”, The Nation, 5 de junio de 1937. PH
37
AFLMM, “Materiales para el Libro”
38
La Democracia, 26 de mayo de 1937
39
Muñoz a Hays, 21 de julio de 1937 y 17 de febrero de 1938. PH
40
Hays a Muñoz, 19 de febrero de 1938; Hays a Winship, 28 de febrero de 1938. PH